MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
37 La cultura política cambió también, especialmente en la segunda mi- tad de la década. Nuevos sectores comenzaron a participar en la polí- tica nacional y se comprometieron con nuevos estilos de movilización y acción. Se exhortaba a las personas de clase baja a dar a conocer sus demandas no solo por medio de huelgas, sino también en asambleas públicas y en las casetas electorales. Como señala Gabriel Salazar, «la oposición popular fue absorbida por el modernismo y la integración na- cional», que convirtieron a las fuerzas populares en actores más que en simples opositores del sistema 43 . Las calles de la ciudad, cafés, librerías, sedes de sindicatos y partidos fueron los nuevos lugares en que la gente discutía ahora de política. En 1932, la primera biblioteca y casa editorial comunista abrió sus puertas en la calle Teatinos. De inmediato la tien- da —adornada con pinturas ultra modernas— se convirtió en un lugar obligado para tertulias donde la política era el tema principal. En cafés como el Santos, en el subterráneo del Cine Central, casi todos los parti- dos políticos tenían sus mesas y se sucedían los debates 44 . Apasionadas discusiones acerca del estado de la economía y el destino de la nación, sobre la amenaza comunista o nazista (dependiendo del punto de vista), resonaban hasta tempranas horas de la madrugada en la Plaza Brasil y la calle Huérfanos, o en las fuentes de soda de Santiago 45 . El escenario político cobró vida. La Federación de Estudiantes de Chi- le (fech) se reactivó en la Universidad de Chile, cambiando de una polí- tica populista a una posición ideológicamente definida de izquierda. Los estudiantes más conservadores se afiliaron a la Asociación Nacional de Estudiantes Católicos, en la que muchos de los líderes democratacristia- nos como Eduardo Frei y Radomiro Tomic tuvieron sus primeras expe- riencias. Los partidos políticos trataron de reclutar a sectores específicos de la población para las nuevas organizaciones. Es así como el Partido 43 Salazar parece dar a entender que la participación en la política electoral fue un error, ya que, como sucedió en 1973, el proyecto de modernización e integración terminó siendo un «fracaso monumental». Aunque yo estoy en desacuerdo con semejante declaración ex post facto , puede que sea cierto que la institucionalización y la formalización de la política popular, que tuvo lugar en los años treinta, haya tenido el efecto de excluir a la mujer en un mayor grado que antes, cuando las demandas locales eran el foco principal de agitación popular. Gabriel Salazar, «La mujer del ‘bajo pueblo’ en Chile: Bosquejo histórico», Proposiciones 21 (diciembre 1992), 105. 44 Tito Mundt, Las banderas olvidadas: Reportaje a una época apasionante (Editorial Orbe, 1965), 31-36. 45 Mundt, Banderas olvidadas , 34-36; Sánchez, Visto y vivido , 99.
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