MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

248 comunistas de la clase obrera aprovecharon la oportunidad para actuar sobre discrepancias estratégicas de larga data, especialmente en torno a las prioridades en la organización. Por último, algunos resentimientos personales en contra de Caffarena pueden haber jugado también un pa- pel 652 . A comienzos de 1941, el PC afirmó que el memch debía mantener su carácter de institución amplia y no partidista, donde pudieran trabajar mujeres de todos los partidos. Sin embargo, la advertencia de que «toda tendencia a transformar los comités del memch en un simple apéndice del partido sería condenada como una violación a las resoluciones del comité [central]» ciertamente sonaba vacía para muchas 653 . Bajo la influencia de un nuevo liderazgo, el memch mantuvo un perfil relativamente bajo en Santiago 654 . Las nuevas metas de la organización eran movilizar a las mujeres de la clase obrera en torno al problema del alto costo de la vida, y extender la organización a sectores campesinos. El cen dio también órdenes de que el memch tratara de tener presen- cia entre mujeres que participaran en sindicatos mixtos, para hacer en ellos un trabajo efectivo 655 . Como se vio en el cuarto capítulo, los comités provinciales tuvieron algún éxito en sus actividades, especialmente en lo referente a asuntos comunitarios. Hubo dos Congresos regionales: en Valparaíso en 1941 y en Tocopilla en 1943. Se fundaron algunos comités nuevos, destacándose los de las zonas salitreras; sin embargo, su contacto con el memch de Santiago fue esporádico. No cabe duda de que la orga- nización en Santiago estaba debilitada por las controversias que rodearon el Segundo Congreso y por el retiro de prominentes memchistas. Esta crisis interna del memch ocurrió en el momento más inoportuno. A pesar del hecho de que la incorporación de las mujeres en la democracia y la ampliación del derecho a voto habían sido demandas permanentes de 652 Existen indicaciones de que algunas personas del pc alimentaron rumores contra Ca- ffarena. Según la misma Caffarena, el dirigente comunista Elias Lafferte se acercó a ella a preguntarle si era cierto que iba a atacar al pc en el congreso del memch. Debe haber habido resentimiento porque las mujeres comunistas nunca recibieron tal reconocimiento (no he visto ninguna foto de Pedro Aguirre Cerda junto a María Ramírez, por ejemplo). Por cierto, hubo fricciones entre Caffarena y Micaela Troncoso acerca de cuestiones de buen comportamiento y de la importancia de la cultura y la educación en general. 653 Abarca, Cómo organizar la victoria , 26-27. 654 La organización parece haber apoyado más a otros grupos populares, como comités en contra de los altos precios de los alimentos y de los alquileres que a organizar sus propias actividades. Ver «El comité Ejecutivo del memch se pronuncia por la lucha contra los lanza- mientos y el alza de los arriendos», 1941. apec. 655 Carta circular del memch firmada por Elena Barreda Rojas, 10 de diciembre 1940.

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