MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
245 tos obreros se había debilitado. Denunciaron a La Mujer Nueva como un órgano inefectivo y falto de activismo. Reiteraron también el reproche de que el memch no era lo suficientemente político 639 . La respuesta de Caffarena a la crítica fue mesurada. Reconoció que el cen no había trabajado lo suficiente para guiar a los comités locales o para elevar el interés de las mujeres sindicalizadas en el memch, pero también defendió la movilización de las dueñas de casa de clase media, de las trabajadoras públicas y de oficina 640 . Reiterando su compromiso con la posición no partidista del memch y su convicción sobre la necesidad de organizaciones independientes de mujeres, Caffarena rechazó las deman- das de que el memch reforzara su «tendencia política», argumentando que las mujeres que lo desearan tenían libertad para afiliarse a un partido. Otras mujeres estuvieron de acuerdo con su punto de vista y trataron de hacerse oír en las asambleas y en las comisiones. Sin embargo, la fracción comunista usó el poder de su mayoría para reorganizar el memch. Se adoptó una estructura orgánica similar a la que tenía el Partido Comunista, mediante la creación de comités provinciales y departamentales encargados de orientar a los comités locales «con ab- soluta fidelidad a las normas e instrucciones que ellos reciben del Comité Ejecutivo Nacional» 641 . Además, se designó a tres integrantes de la mesa directiva del memch para cuidar la disciplina de las memchistas, otra novedad de inspiración comunista 642 . A pesar de la dura crítica y de los cambios aprobados en contra de la voluntad de una minoría significativa, Caffarena fue reelecta como secre- taria general. Clara Williams de Yunge y María Rivera fueron también reelectas para integrar la mesa directiva junto a Elena Barreda y María Ramírez, mientras que Marta Vergara fue reemplazada. Sin embargo, las siete nuevas integrantes del cen eran todas comunistas, encabezadas por 639 La Mujer Nueva 27 (enero-febrero 1941), 1-4. Es algo sorprendente que tanto El Siglo como LaMujer Nueva fueran tan francos acerca de los ataques al memch. Según un documento del cen, Flora Heredia y Amelia Guerrero iban a hacerse cargo de La Mujer Nueva después de la partida de Vergara, a pesar de que no fue posible averiguar si ellas en realidad fueron responsables de las dos últimas ediciones. «Acta Sesión del Comité Ejecutivo Nacional», 7 de noviembre 1940. apec. 640 Al admitir la debilidad en organizar a las mujeres del sector obrero, Caffarena estaba devolviendo la culpa a Ramírez y Troncoso: ellas contaban con todas las conexiones que ne- cesitaban para tener acceso a estos sectores, pero evidentemente no las habían aprovechado. 641 Este cambio solo fue aprobado tras los «más agitados debates». La Mujer Nueva 27 (enero-febrero 1941), 2. 642 «Sesión del comité ejecutivo», 7 de noviembre 1940. apec.
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