MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
243 partido de una manera humillante. Poco después, Marta Vergara fue tam- bién expulsada del partido 636 . La nueva línea del Partido Comunista, menos favorable al feminismo, reveló una actitud diferente hacia el memch. Durante el Congreso, Con- treras Labarca habló con cierto detalle sobre el trabajo del partido con respecto a las mujeres y de los cambios necesarios en este sentido. En su informe se refirió al memch como si fuera parte de la estructura del par- tido y estuviera controlado por él. Esto no le cayó bien a Elena Caffarena. Envió mensajes de protesta y solicitó una rectificación a lo que consideraba una distorsión que podía dañar a la organización. Sin embargo, para su consternación, algunas de las comunistas asociadas al memch siguieron los pasos de Contreras Labarca. Micaela Troncoso, quien había actuado en los comités del memch en el sur antes de trasladarse a Santiago, respaldó en las páginas de El Siglo el «magnífico informe del compañero Contreras Labarca». El memch tenía «grandes debilidades», escribió Troncoso, no había sido capaz de destacar los verdaderos problemas de las mujeres chilenas, como su pobreza. Opinaba que el memch debía reorientarse, abandonar su «falsa actitud no partidista» y transformarse en una orga- nización basada «lisa y llanamente en las mujeres obreras» 637 . Al darse cuenta de que la brecha existente entre las feministas de la clase media y las mujeres comunistas se estaba agrandando, Marta Vergara hizo un último intento de reconciliación para revivir el apoyo hacia la forma en que el memch había funcionado hasta entonces. En la última edición de La Mujer Nueva antes del Segundo Congreso del memch, Vergara publicó un extenso artículo que trataba de apaciguar a la fracción obrera mientras que al mismo tiempo defendía al feminismo. Convino que las feministas habían estado equivocadas, sin duda, al no atacar las condiciones sociales que nutrían la opresión masculina. No obstante esto, escribió Vergara, su lucha estaba aún en desarrollo y era justa. Al igual que los reformis- tas burgueses, las feministas habían hecho mucho bien a las mujeres en cuanto a sus derechos políticos y civiles, como también al acceso al trabajo en oficinas y en la administración pública. Luego incentivó a las mujeres 636 En el mismo Congreso, el pc decidió eliminar a los masones de sus filas y renovó su lucha contra los «trotskistas». Eudocio Ravinés cayó también en desgracia. Mientras Vergara al parecer fue evitada por la oficialidad del partido, sus amigas comunistas del memch man- tuvieron sus relaciones de amistad. Vergara, Memorias , 161-175. 637 El Siglo , 25 de octubre 1940.
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