MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
156 las firmaba con su letra garrapateada 361 . Ahora podía hacerlo ella misma. Pero esta carta también es testimonio de la otra cara de la condición de la mujer: tenían «poco conocimiento», tenían pocos recursos materiales. Les faltaba el derecho a voto en las elecciones presidenciales y se encontraban sin líderes que las ayudaran a defender sus intereses. Este capítulo nos permitirá ver cómo las bases de provincias interpretaron y ejecutaron las ideas feministas de las dirigentes nacionales. Mostraremos hasta qué grado la labor ideológica del memch y las campañas prácticas dieron fuerza a las activistas de base. Primero traeremos a la memoria el proceso de expansión del memch hacia las provincias para explicar la composición social y política de los grupos periféricos. Luego, usando la correspondencia de los comités de provincia, analizaremos cómo los problemas de clase y de género se entrecruzaban en la organización de los comités. El análisis de las actividades de las bases nos permitirá acla- rar cuáles eran sus problemas más urgentes y cómo el memch, en cuanto organización, las ayudó a desarrollarse para poder abordarlos. Los cientos de cartas dirigidas al memch en Santiago, muchas de ellas pertenecientes a mujeres de clase baja, abren una fascinante ventana a las experiencias de las mujeres subalternas durante el período del Frente Popular 362 . Aunque muchas cartas se referían a asuntos de rutina, como el pago de cuotas, muchas muestran un verdadero cuadro de la vida en las ciudades fuera del centro y de los problemas que encaraban los comités. Y lo más importante, nos permiten escuchar las voces de las protagonistas de base del movimiento femenino y de las mujeres de provincia. Las actividades de estos comités se basaban en las identidades sociales y políticas de las dueñas de casa y madres y, aunque no eran muy trascen- dentes, permitieron a las activistas desarrollar su presencia pública y una creciente autoestima como mujeres y como actoras en la comunidad y la nación. Si bien el carácter de género de las demandas de las mujeres limitó su integración política, sin duda las memchistas de base conquistaron un espacio para la mujer en el proyecto del Frente Popular. 361 De Bustos simplemente firmó las cartas desde mayo a diciembre de 1937; la primera carta redactada por ella data de enero de 1938. 362 Los «sujetos subalternos», en este caso las «mujeres subalternas», son quienes no han tenido acceso a los espacios donde se toman decisiones ni a los lugares desde donde se escribe la historia. Muchas veces son trabajadoras, mujeres pobres, campesinas, indígenas, migrantes. Mujeres que, aunque han luchado y resistido, no aparecen en los relatos oficiales (N. de la E.).
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