MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

153 portar la humillación de su marido mientras era vigilada de cerca ante la menor conducta inapropiada. Los apetitos sexuales de los hombres de la clase alta no solo tenían como víctimas a sus mujeres, sino tam- bién a las mujeres de la clase obrera de quienes ellos se aprovechaban, manifestaba Martínez. Mientras que era la falta de moralidad lo que arruinaba a las fami- lias de la clase alta, era la pobreza la que destruía a las familias de la clase obrera. Los hombres proletarios golpeaban a sus mujeres y niños porque se sentían frustrados por su incapacidad de mantenerlos 358 . Otro autor afirmaba que la pobreza y el entorno desolador facilitaba que los hombres de la clase trabajadora abandonaran a sus esposas lo que: «los hogares [de la clase trabajadora] solo se deshacen por la miseria» 359 . En su compromiso con la lucha social, las dirigentes del memch se preocu- paron de las causas de la subordinación de la mujer. Las dirigentes del memch demostraron que eran conscientes de la na- turaleza socialmente construida de la «feminidad», así como de quiénes se beneficiaban con esas ideas. La buena salud y una vida que fuera algo más que «vegetar» eran posibles solo si las mujeres tomaban control de sus cuerpos y mentes. Asegurando que la inferioridad de las mujeres era un mito y que las funciones biológicas de la mujer no eran su destino, las dirigentes del memch abrieron la posibilidad de un cambio social favo- rable a las mujeres. 358 FernandaMartínez, «El hogar que no aceptamos», LaMujer Nueva 10 (octubre 1936), 2, 7. 359 La Mujer Nueva 13 (marzo 1937), 8.

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