MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
132 tales éxitos y consiguientes promesas, las mujeres tendrían que esperar hasta 1952 para que las licencias maternales se convirtieran en un dere- cho más que en un sacrificio de los empleadores por sus trabajadores 290 . Las soluciones para hacer el trabajo y la maternidad tan compatibles como fuera posible fueron consideradas demasiado subversivas para el orden social. Mientras algunos individuos y partidos como el Comunista y el Radical se hicieron eco de la idea, el aumento de madres trabajadoras hubiese atentado de hecho contra los esfuerzos del gobierno por cons- truir la sociedad chilena sobre la base de un modelo de familia tradicio- nal, con un marido que ganara el sueldo y una esposa y madre que per- maneciera en el hogar. Los políticos deploraron la miseria de las mujeres trabajadoras y las altas tasas de mortalidad entre sus hijos, pero ese costo no les parecía lo bastante alto como para introducir medidas que pudie- ran socavar las ventajas de vivir en familias patriarcales bien constituidas. El discurso del memch sobre las mujeres y el trabajo las consideraba como parte importante y permanente de la fuerza laboral. Sus dirigen- tes insistían en que tenían derecho a trabajar y contar con las mismas oportunidades y salario que los hombres. La sociedad tenía la obliga- ción de hacer compatible el trabajo con la maternidad para no dañar su competitividad en el mercado laboral. El memch solicitó medidas que proporcionaran una alternativa a la familia tradicional. Aunque no solían contar con el favor de las cúpulas de gobierno, en el próximo capítulo veremos que muchas afiliadas de base apoyaron estos proyectos de las líderes feministas. Movilización de mujeres trabajadoras Intentar influir en la legislación y tratar de presionar a los gobiernos para que pusieran en vigor ciertas normas no fue la única manera en que el memch trabajó por la emancipación económica de la mujer. Mientras sus dirigentes enviaban peticiones y hablaban con los políticos, la afiliada común no permanecía pasiva. Las trabajadoras tuvieron un importante papel en esta batalla y el memch las instó a ser más firmes en exigir una legislación laboral que les proporcionara un mayor bienestar, así como permanecer vigilantes para que se cumplieran las leyes existentes. El Pri- 290 Arellano, Políticas sociales y desarrollo , 38-42.
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