Matronería neonatal
Alteraciones hematológicas 76 Alteraciones hematológicas AUTOR: SERGIO JARA ROSALES Definición Las principales alteraciones hematológicas neonatales corresponden a los trastornos de coagulación, anemia y policitemia. Los trastornos de coagulación pueden clasificarse según la condición clínica del recién nacido. En recién nacidos enfermos o graves son frecuentes cuadros como coagulación intravascular diseminada, consumo plaquetario asociado a infección o enterocolitis necrotizante, trombosis de la vena renal, así como alteraciones hepáticas y compromiso vascular relacionado con hipoxia, prematurez, acidosis o hiperosmolaridad. En recién nacidos sanos o no graves, las causas incluyen trombocitopenia inmune, infecciones o trombosis ocultas, hipoplasia medular, enfermedad hemorrágica del recién nacido, alteraciones hereditarias de los factores de coagulación, traumatismos, anomalías anatómicas y defectos plaquetarios. La anemia neonatal se define como una disminución del hematocrito por debajo de 45% o de hemoglobina menor de 15 g/dL en la primera semana de vida, asociada a disminución de la producción eritrocitaria, pérdida sanguínea o hemólisis. La policitemia corresponde a un aumento de la masa eritrocitaria, con hemoglobina ≥22 g/dL o hematocrito ≥65%, generalmente como respuesta fetal a hipoxemia. Fisiopatología Dentro de las alteraciones de la coagulación neonatal, una de las patologías más importantes es la enfermedad hemorrágica del recién nacido, producida por la baja disponibilidad de vitamina K al momento del nacimiento. Durante la vida fetal, la transferencia placentaria de vitamina K es limitada; además, la inmadurez intestinal impide la síntesis bacteriana que más adelante contribuirá a su producción. A ello se suma que la función hepática —responsable de activar los factores de coagulación dependientes de vitamina K— se encuentra aún en desarrollo. Esta enfermedad puede manifestarse en forma precoz, clásica o tardía, y su profilaxis mediante la administración de vitamina K al nacimiento permite corregir eficazmente este riesgo, favoreciendo la síntesis de factores y reduciendo la probabilidad de hemorragias. Por otra parte, el recién nacido puede presentar trastornos de la coagulación de otras etiologías, entre las que destacan la trombocitopenia neonatal —secundaria a prematurez, preeclampsia, infecciones o mecanismos inmunológicos—, la coagulación intravascular diseminada, generalmente en el contexto de sepsis o asfixia perinatal, las hemofilias congénitas, que pueden debutar con sangrado significativo tras procedimientos menores, y las alteraciones hepáticas neonatales, que comprometen la síntesis adecuada de factores de coagulación.
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