Matronería neonatal
MATRONERÍA NEONATAL 341 vascular sistémica, lo cual compromete la perfusión tisular y conduce a la disfunción multiorgánica." Cuando se produce la infección en el feto y/o el recién nacido, el espectro clínico de la misma es variable y oscila entre lesiones localizadas (el ejemplo más conocido es la oftalmía neonatorum por gonococo) hasta formas de afectación sistémica generalizada (infecciones congénitas, septicemias bacterianas perinatales). En las infecciones neonatales precoces, las infecciones intrauterinas se generan con mayor frecuencia por transmisión vertical ascendente de bacterias, principalmente de la microbiota vaginal, que ingresan al líquido amniótico tras la rotura prematura de membranas o con membranas intactas o durante el paso del feto por el canal del parto; es decir, las infecciones intrapartos. El Estreptococo del grupo B y E. coli son responsables de dos tercios de todos los casos de la infección neonatal precoz. Las infecciones neonatales tardías, suelen estar causada por microorganismos ambientales de transmisión horizontal, ya sean de origen hospitalario o comunitario. Los catéteres venosos y otros dispositivos invasivos permanentes, los dispositivos de nutrición parenteral y las superficies ambientales se consideran posibles fuentes de exposición a patógenos, así como el contacto con profesionales sanitarios y familiares. Los patógenos que se aíslan con mayor frecuencia en las infecciones neonatales tardías son bacterias Gram positivas en países de altos ingresos y bacterias Gram negativas en países de ingresos bajos y medianos. La mayoría de las bacterias Gram positivas, principalmente estafilococos coagulasa negativos y estreptococos, causan infecciones clínicamente significativas en neonatos prematuros, pero se consideran comensales de la piel en neonatos a término y deben diferenciarse de la posible contaminación de los cultivos. Figura 46. Esquema de la fisiopatología de la infección. Autoría propia.
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