Matronería neonatal
Hemorragias intracraneanas 308 Matronería Los cuidados de los recién nacidos que sufren hemorragias intracraneanas son fundamentales para evitar que el daño neurológico progrese y para mantener la estabilidad hemodinámica y respiratoria. Puesto que el cerebro de los prematuros es especialmente frágil, es de vital importancia realizar una vigilancia constante, manejando de manera adecuada el dolor, la vía aérea y el equilibrio hídrico que permitan detectar de forma temprana posibles complicaciones. Además, el papel de la matronería implica brindar en todo momento apoyo a la familia y fomentar el vínculo afectivo. El apoyo emocional y el cuidado integral proporcionan un entorno propicio para la sobrevida y el desarrollo óptimo del recién nacido. CONDUCTA ACCIONES FUNDAMENTOS Mantener estabilidad hemodinámica Control de signos vitales, mantener normotermia. Los cambios de temperatura inducen modificaciones en el sistema circulatorio. La vigilancia permanente permite detectar alteraciones e intervenir oportunamente. Monitorización multiparámetro. Conservar estabilidad neurológica Evaluación neurológica: reactividad, tono, succión, convulsiones, fontanela. La vigilancia seriada permite detección precoz y notificación oportuna al equipo médico. La hemorragia puede progresar y generar hipertensión intracraneana, hidrocefalia o deterioro neurológico. Monitorización del perímetro cefálico (si está indicado). Mantener adecuada oxigenación y ventila- ción Controlar saturación de O₂ y frecuencia respiratoria periódicamente. La hipoxia y la hipercapnia alteran la autorregulación cerebral y pueden aumentar la presión intracraneana y la progresión del sangrado. La posición adecuada con ligera elevación de la cabeza y alineación cervical contribuye a una mejor perfusión cerebral. Ajustar oxígeno según prescripción. Mantener ligera elevación de la cabeza (15–30°), en línea media evitando flexión del cuello. Verificar permeabilidad de vía aérea y correcta fijación de dispositivos. Aspirar secreciones sólo si es necesario. Monitorizar actividad convulsiva Observar signos de actividad convulsiva (clonías, apneas, desviación ocular). Las convulsiones aumentan el consumo metabólico cerebral y pueden empeorar el daño. La detección precoz de convulsiones permite intervenciones oportunas que previenen un mayor daño neurológico. Tener disponible medicación anticonvulsivante según protocolo. Registrar características del episodio y notificar de inmediato.
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