Matronería neonatal
Hemorragias intracraneanas 306 Hemorragias intracraneanas AUTORA: JESSICA MORENO GARCÉS Definición La hemorragia intracraneana (HIC) es una patología bastante común, que engloba todas las hemorragias intracraneanas: intraparenquimatosas, intraventriculares, extra-axiales (subdural, epidural y subaracnoidea). Con mayor frecuencia se presenta en la fosa posterior y la hemorragia cerebelosa, siendo la de mayor incidencia la hemorragia de la matriz germinal-intraventricular (HMG-HIV). Clásicamente se la define como acumulación patológica de sangre en la cavidad craneana del recién nacido. El gran impacto de esta patología es su alta morbimortalidad y el riesgo de secuelas neurológicas. Su forma de presentación varía dependiendo de la edad gestacional. Desde un punto de vista clínico, las HIC se presentan frecuentemente como compromiso de conciencia, déficit neurológico o convulsiones. Fisiopatología Las HIC son el resultado de la interacción entre la inmadurez vascular, alteraciones hemodinámicas del período neonatal y factores perinatales que aumentan la fragilidad vascular. El tipo, mecanismo y localización del sangrado varían según la edad gestacional, siendo especialmente frecuentes en el prematuro debido al desarrollo incompleto de los vasos cerebrales y la vulnerabilidad de la matriz germinal. La HMG–HIV sigue siendo el tipo de HIC más común que afecta a los prematuros. La patogénesis es multifactorial siendo la edad gestacional el factor de riesgo independiente de mayor importancia. La matriz germinal es un tejido subependimario, altamente celular y ricamente vascularizado, siendo la región más propensa al sangrado. Sus capilares son delgados, con una lámina basal incompleta y escasa cobertura perivascular, lo que los hace susceptibles a la ruptura frente a cambios en la circulación cerebral. Además, la autorregulación cerebral en el prematuro es limitada o ausente, por lo que las oscilaciones de presión arterial se transmiten directamente a la vasculatura cerebral. Situaciones como ventilación mecánica con variaciones de CO₂, hipoxemia, acidosis o fluctuaciones hemodinámicas pueden desencadenar hiperperfusión o hipoperfusión, generando daño isquémico seguido de reperfusión y ruptura vascular. La HMG-HIV ocurre casi exclusivamente durante la primera semana de vida. La probabilidad de sufrir sangramiento después de este tiempo disminuye independiente de la edad gestacional, probablemente se deba al aumento en la concentración de oxígeno tras el nacimiento que suprime el factor de crecimiento vascular endotelial y angiopoyetina-2 lo que induciría la maduración de los vasos volviéndolos inmunes a la ruptura. La clasificación propuesta por Papile ha sido ampliamente utilizada por décadas; no obstante, clasificaciones hechas por ultrasonido sugieren que el llamado “grado IV” representa un infarto
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