Matronería neonatal

MATRONERÍA NEONATAL 279 CONDUCTA ACCIONES FUNDAMENTOS Detectar precozmente de- terioro gastrointestinal Verificar los signos de alarma gastrointestinal: distensión abdominal, aumento de la circunferencia abdominal, residuo gástrico bilioso o hemorrágico, heces con sangre o cambio de coloración abdominal. La vigilancia clínica continua y la detección temprana de signos de alarma permiten una intervención precoz, reduciendo el riesgo de perforación intestinal y sepsis. Controlar temperatura, frecuencia cardíaca y patrón respiratorio, identificando signos sistémicos como hipotermia, letargia o apnea. Evaluar tolerancia a la alimentación enteral, cuantificando y describiendo el residuo gástrico previo a cada aporte. Puntos clave Iniciar la nutrición enteral las primeras 24 horas de vida del recién nacido. Progresar a la nutrición enteral con volúmenes de 15–30 mL/kg/día, aumentando de forma gradual según la tolerancia, a razón de 1–5 mL/kg/día. El estímulo mínimo enteral promueve la maduración intestinal, previniendo la atrofia de las vellosidades intestinales. Debe iniciarse idealmente dentro de las primeras 24 horas de vida si las condiciones clínicas lo permiten. La leche materna es el alimento de elección para la nutrición trófica. La progresión de leche materna, reduce la incidencia de enterocolitis necrosante. El seguimiento clínico continuo es esencial para ajustar volúmenes y evitar complicaciones. El rol de la matronería es fundamental en la educación, supervisión y acompañamiento familiar. El estímulo mínimo enteral reduce la permeabilidad intestinal, mejora la microbiota intestinal, disminuye la duración de la nutrición parenteral y la estancia hospitalaria.

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