Matronería neonatal

MATRONERÍA NEONATAL 243 CONDUCTA ACCIONES FUNDAMENTOS Facilitar cuidados de madre canguro Se promueve el contacto piel con piel para favorecer la estabilidad cardiorrespiratoria y fomentar el vínculo afectivo entre el recién nacido y su familia, cuando las condiciones clínicas del recién nacido lo permitan. Integrar a la familia como los principales cuidadores del recién nacido Se debe facilitar la presencia y participación de la familia en los cuidados del recién nacido, debido a sus efectos positivos como el fortalecimiento del apego, la seguridad y el involucramiento activo de los padres y/o familiares en el proceso de atención. Educar a la familia sobre procedimientos, evolución clínica y cuidados Es esencial que el personal de matronería realice educaciones a la familia dentro del marco legal, esto disminuye la ansiedad de los familiares y favorece la adherencia a los cuidados del recién nacido, al involucrarse de manera consciente y con conocimiento. Gestionar inter- consultas Coordinar atención del recién nacido con cardiólogo, anestesista, cirugía y otras especialidades según corresponda Es imprescindible garantizar el cuidado continuo, integral e interdisciplinario del recién nacido, para esto el personal de matronería actúa como principal gestor de este cuidado, tramitando interconsultas, solicitando evaluaciones médicas o de distintas disciplinas según sea necesario. Puntos clave En la circulación fetal, el ductus arterioso comunica la arteria pulmonar con la aorta, desviando la sangre oxigenada hacia la circulación sistémica sin pasar por los pulmones. El aumento de oxígeno y la disminución de las prostaglandinas provoca el cierre funcional del ductus dentro de las 48 horas de vida. La persistencia del ductus provoca un cortocircuito de izquierda a derecha, con una sobrecarga de volumen pulmonar y en el ventrículo izquierdo. El DAP provoca un hiperflujo pulmonar e hipoflujo sistémico, comprometiendo principalmente el tejido cerebral, pulmonar, renal y mesentérico. Los factores de riesgo incluyen la prematuridad, hipoxia, acidosis, sepsis, dificultad respiratoria y el uso inadecuado de prostaglandinas. Los signos clínicos más frecuentes son un soplo continuo, taquipnea, pulsos saltones y signos de congestión pulmonar.

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