Matronería neonatal
MATRONERÍA NEONATAL 199 familia, resultando en una muerte digna y un proceso de duelo más saludable. Justiciaursos Caso clínico: Un hospital de alta complejidad tiene sus 10 cunas de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales ocupadas al 100%. A las 3:00 a.m., ingresa una gestante de 23 semanas en trabajo de parto avanzado. Simultáneamente, se reporta que ingresará un recién nacido de término con una asfixia perinatal grave que requiere urgentemente una cuna para iniciar hipotermia terapéutica. El equipo médico se enfrenta a un conflicto de priorización de recursos limitados. El prematuro extremo de 23 semanas tiene un pronóstico incierto, tasas de mortalidad elevadas y requerirá meses de ventilación mecánica y recursos tecnológicos costosos. Por otro lado, el recién nacido de término con asfixia tiene un potencial de recuperación favorable si se interviene de inmediato, pero requiere la misma infraestructura. El médico de turno no puede negar la atención a ninguno, por lo tanto, debe buscar un traslado en red, público o privado vía ley de urgencia. Si el traslado se retrasa por varias razones, entonces surge el verdadero dilema. El médico aquí se ve obligado a hacer un triaje implícito en la sala de partos, decidiendo cuán avanzada será la reanimación del prematuro para no sobrecargar el monitor o el ventilador que el recién nacido de término necesita urgentemente para el soporte vital inmediato. Este escenario ilustra la complejidad de la justicia distributiva dentro de la bioética contemporánea, donde las decisiones macroéticas relacionadas con los presupuestos de salud y el acceso a tecnologías convergen y se enfrentan con las decisiones microéticas tomadas al pie de la cuna, considerando los límites de viabilidad y la redirección del esfuerzo terapéutico. Es difícil establecer un consenso global en este dilema y al analizar las recomendaciones internacionales, se evidencia que es uno de los temas menos unificados en la literatura. En una revisión sistemática sobre ética y fin de la vida en unidades de neonatología se identificaron tres problemas de políticas públicas sin resolver: La escasez como realidad ineludible: Las camas de Unidad de Cuidados Intensivos son bienes limitados. Los tratamientos fútiles en un neonato con nulas expectativas de recuperación privan a otros neonatos con mejor pronóstico. La tensión entre la microética y la macroética: El equipo de salud enfrenta una contradicción moral entre el deber de priorizar al paciente individual y la obligación de optimizar los recursos en beneficio del bienestar común. La evasión de criterios económicos en las guías clínicas: La gran mayoría de las directrices éticas hospitalarias tienden a omitir el factor de la escasez de recursos al recomendar la retirada del soporte vital. Existe una resistencia institucional a admitir de forma explícita que los costos económicos o la disponibilidad de camas influyen en las decisiones de fin de vida, prefiriendo amparar los argumentos exclusivamente en el "mejor interés del niño" o en el principio de no maleficencia para evitar el sufrimiento. En conclusión, los dilemas bioéticos en la neonatología actual se entrelazan de manera que no pueden abordarse por separado. Por lo tanto, el análisis de cada caso exige entender que la responsabilidad del equipo de salud hacia el recién nacido debe equilibrarse con los principios éticos y los deberes hacia los padres. CONDUCTA ACCIONES FUNDAMENTOS Dar atención centrada en la dignidad del recién nacido. Asegurar un trato respetuoso, humanizado y seguro al neonato, además de los procedimientos técnicos y administrativos. La ética del cuidado sitúa al recién nacido y su familia en el centro de toda decisión y lo reconoce como sujeto de derecho.
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