Agresiones sexuales. Reflexiones acerca de las intervenciones psicológicas y sociales
153 Construcción Cultural del Acoso Sexual en las Universidades: Revisión Sistemática a Protocolos de Instituciones de Educación Superior Chilenas Yohanna Douglas Rojas, Francisca Olivares Ortega y Estefanía Rojas Donoso. En referencia a los resultados obtenidos del análisis de conte- nido, los protocolos de las casas de estudio de educación superior chilenas, un 76,4% se pronuncia mediante sus definiciones a me- dios tanto presencial como virtual, por los cuales se transmite la conducta sexual manifiesta. Aceptación o rechazo de la conducta sexual En referencia al presente atributo, está directamente relacio- nado con el consentimiento, que desde el sentido común implica la voluntad de hacer algo tendiendo a emerger dentro de diálogos co- tidianos, no obstante, en contexto de agresión sexual la definición será determinante para distinguir cuando se perpetúa una trans- gresión en la esfera de la sexualidad. La literatura da cuenta del carácter del consentimiento cuando dos (o más) personas están de acuerdo en realizar una práctica sexual de un modo determinado en un momento cualquiera. Por el contrario, está ausente, se vul- nera, cuando se fuerza una práctica sexual; siendo dicho concepto el que deslegitima a quien vivencia la agresión, poniendo en duda su calidad de víctima. En cuanto al no consentimiento explícito, se refiere al desistimiento o negación manifestada de manera directa, mientras que para el caso del carácter implícito en el no consen- timiento, para considerar denuncias de acoso sexual, bastará con que no haya ocurrido consentimiento mediante lenguaje paraver- bal u omisión de consentimiento (Pérez y Hernández 2016). Para el caso de la revisión de definiciones propuestas por ca- sas de estudios de educación superior, el 100% manifiesta dentro de sus conceptos de acoso sexual universitario la necesidad de que los actos vinculados al acoso sexual no hayan sido consenti- dos. En cuanto al requerimiento de que la falta de consentimien- to haya sido explícita, solo un 11,76% manifiesta que la víctima haya verbalizado o comunicado directamente su oposición a ser parte de dichos actos, mientras que un 11,76% contempla al mis- mo tiempo la ausencia del consentimiento implícito para que se considere una situación de acoso sexual por parte de integrantes de la comunidad estudiantil.
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