Agresiones sexuales. Reflexiones acerca de las intervenciones psicológicas y sociales

136 Agresiones Sexuales. Volumen VIII . Elías Escaff Silva, María Isabel Salinas Chaud, Paula Flores Zúñiga y Carolina de la Fons Díaz Una de estas investigaciones es la de Mayo (2017) quien destaca que la arteterapia a finales del siglo XX y principios de este siglo, am- plía su enfoque centrado en el psicoanálisis e incorpora la diversidad y trasfondo cultural de las personas, argumentando que la acción social y la arteterapia tienen una fuerte vinculación. En este sentido, según el autor, no es posible desligar a las personas de sus entornos culturales y de su ambiente, ya que todas las personas habitan un entorno y son el resultado de una combinación única entre genéti- ca, crianza familiar, influencias ambientales e historia colectiva. De esta manera, subraya la importancia de integrar tanto la dimensión individual como social en la práctica arteterapeutica contemporánea con una intervención por medio del arte que promueve una trans- formación en estas dos dimensiones. Para el autor, la inclusión de lo social en la arteterapia es un deber ético y un acercamiento impor- tante para lo comunitario, por lo que, se considera al arteterapia un aporte multidisciplinar en la totalidad de los ámbitos de intervención (Mayo, 2017) López (2016) coincide en este mismo punto, argumentando que lo personal y lo social, la terapia y la acción social, se vinculan llegando un punto donde las líneas divisorias desaparecen confor- mando un espacio donde se reconoce la conexión entre estos ámbi- tos. Siendo este proceso de fusión e interconexión, un acercamien- to a comprender a la arteterapia desde una mirada psicosocial. Asimismo, Hocoy (2005, como se citó en Suess, 2007) concep- tualiza a la existencia humana como una red de interrelaciones con el entorno, considerando al triángulo terapéutico un diálogo en- tre múltiples voces. Por consiguiente, plantea que el arteterapeuta debe considerar su propio entorno y contexto social proponiendo al mismo como un “activista social”. De esta manera, la arteterapia permite a la persona obser- varse a sí mismo con un rol activo como integrante del contexto social en el que se desenvuelve y no solo comprender su mundo interno al acudir y reconstruir sus propias emociones, pensamien- tos y sueños, si no que también acudir y reconstruir las colectivas de las que forma parte como integrante (López, 2016). De esta forma, basado en la literatura, se promueve la con- sideración de la arteterapia desde la interrelación de diferentes

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