Narrativas de vida de personas de las disidencias sexogenéricas migrantes. Una posibilidad metodológica para conocimientos situados

III. Narrativas de vida de personas migrantes de las disidencias sexogenéricas en Chile 86 a tu propia comunidad, y eso te desgasta y te deprime. En cambio, deberíamos esperar mayor empatía y apoyo dentro de la misma comunidad. Amí me han dichomuchas veces que estoy gordo, y que así no voy a encontrar pareja. Un amigo me dijo hace poco: “¿a ti te gusta comer rico?”, sí respondí yo, “pues a los demás también les gusta comer rico -continuó-, así que, si quieres que te coman, te tienes que poner rico”. Pero yo no quiero que alguien me coma, quiero tener a alguien que me quiera, me respete y me cuide; sin embargo, encontrar pareja en la comunidad gay es muy difícil, por esa misma característica de las generaciones actuales. Que yo sea gay no significa que yo no quiera formar un hogar. Digo esto porque hay que explicitarlo, pues mucha gente piensa que un hogar se forma solamente para reproducirse, y no asocian hogar con las parejas gay porque no nos embarazamos. Además, la gente sexualiza mucho a las personas homosexuales, sólo nos ven como parejas que tienen sexo. Aquí he hecho amistad con chicos de la comunidad gay, que además son migrantes. De todos modos, no me he rodeado de mucha gente del ámbito de la comunidad diversa porque no me gusta. Se ve mucha inestabilidad en las relaciones acá, libertinaje, promiscuidad. A mí muchos me han dicho que yo soy un homosexual homofóbico, yo no estoy de acuerdo con eso, yo soy homosexual, sólo que no comparto algunas de las ideas y prácticas de esta comunidad. Yo tengo convicciones muy precisas con respecto a lo que es la orientación sexual, y lamentablemente una mayoría de la comunidad ensucia lo que la vieja escuela construyó con tanto sacrificio. Estas nuevas generaciones han perdido los valores y la ética. No voy a marchas y nada de eso, yo siempre he dicho que tú peleas tus derechos desde el lugar que consideras más apropiado. También es cierto que hay organizaciones que siguen peleando por nuestros derechos, y pienso que hay que dirigir también esos esfuerzos a apoyar a las personas que aún viven en sociedades donde ser de la diversidad sexual te puede costar la vida. Por eso creo que, en América Latina, aunque nos quejemos por las problemáticas que vivimos como comunidad,

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