Narrativas de vida de personas de las disidencias sexogenéricas migrantes. Una posibilidad metodológica para conocimientos situados

III. Narrativas de vida de personas migrantes de las disidencias sexogenéricas en Chile 83 En la frontera de Perú con Chile fue en la que más miedo pasé, porque ya estaban regresando muchas personas. De hecho, tuve que mentir respecto de la cantidad de dinero que traía, y discutir con el funcionario que no me quería dejar pasar por ese motivo. Ya en Arica, empecé a cotizar pasajes de bus hasta Santiago, pero no me alcanzaba el dinero que traía encima, hasta que encontré una opción con la que me sobraron 2.000 pesos. Lo que me había sobrado no me alcanzaba ni para comer, así que unos chicos venezolanos con los que hicimos amistad durante el trayectome invitaron un perro caliente venezolano que compramos en la calle. Siempre se los voy a agradecer con el alma, porque con ese perro caliente aguanté el viaje hasta Santiago. Ya en la capital, pasé un día en la casa de mi madrina, y entonces tomé el vuelo que mi mamá había comprado hacia Punta Arenas, pero que pagó sin maletas. Eso me dejó otra anécdota de peripecias y solidaridad, porque después de muchas idas y vueltas viendo cómo hacía para no tener que abandonar mi maleta en el aeropuerto, pues no tenía para pagarla, el chico que estaba en el mesón de la aerolínea se sensibilizó y me dio el comprobante sin haber pagado. Cuando volví al mesón simulando que había hecho el trámite de pago, él ya no estaba, desapareció como un fantasma, un fantasma que me permitió traer mi maleta hasta esta ciudad del fin del mundo. Llegué a Punta Arenas en la madrugada y me encontré con mi mamá. Llevaba un año y medio sin verla. Ese encuentro fue hermoso, no tiene precio. Mi viaje hasta ese destino me tomó 15 días, agotadores. Después de un tiempo mi mamá regresó a Venezuela porque quería estar con mi abuela, así que ahora sólo vivo con mi hermana y mis sobrinas. Mucha gente cree que migrar es muy fácil, pero ha sido duro. Tú no vas un día al Líder, abres un Corn Flakes y te ganaste una lotería, no, hay que luchar y trabajar duro. Aquí he pasado por varios trabajos: fui garzón, bartender en locales nocturnos, trabajé en una estación de servicio, y ahora estoy trabajando en la administración de una

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=