Narrativas de vida de personas de las disidencias sexogenéricas migrantes. Una posibilidad metodológica para conocimientos situados

III. Narrativas de vida de personas migrantes de las disidencias sexogenéricas en Chile 35 Luego una amiga travesti nos rescató en su casa un par de meses. Ella era trabajadora sexual y fue nuestra salvadora. Estuvimos un par de meses y luego nos rescató un amigo con quien vivimos 10 meses, mientras juntamos dinero para el arriendo. Uno cuando es migrante sabe que está en desventaja cuando llega al país. No sé si sea lamisma impresión de unmigrante que llega aMéxico o a Perú, pero sí cuando se llega a Chile. Después que tú pasas mucho tiempo en Chile te das cuenta por qué tanta rudeza. Pero aquí muchas personas también están dando sus propias peleas. Por ejemplo, mi amiga que nos rescató, a las dos de lamañaname tocaba la puerta y nos decía, “tienen que salir porque tengo un servicio” y ahí teníamos que salir en invierno a caminar por el centro de Santiago, dando vueltas con mi esposa por tres o cuatro horas hasta quemi amiga terminara el trabajo. Luego mi amiga nos recibía con estufita, tecito, con incienso para que nosotros nos sintiéramos bien y no incómodos. Muchos migrantes pasamos por estos contrastes. Recuerdo también las diferencias en el segundo trabajo, en un lugar de comida rápida donde siempre te amenazaban con echarte, con romperte el contrato. Una amiga trans me llevó allí porque estaban buscando plancheros. Yo le dije que no sabía nada de comida chilena, pero que aprendía y lo mismo mi esposa para cajera. Como cualquier otra persona que necesita el trabajo, le puse todas las ganas, y en algún tiempo llegué a ser administrador del local, pero tenía menos sueldo que el resto de los administradores. Pero aún así pensé que teníamos que aguantar y le repetía a mi pareja “lo importante acá es la estabilidad de los papeles, no somos nadie sin un Rut chileno, no somos nadie sin una residencia definitiva” . Me había leído la ley de migraciones de pies a cabeza en Venezuela y sabíamos que teníamos que pasar al menos un año de trabajo ininterrumpido. Siempreme sentí privilegiado porque yo en Venezuela me gradué de bachiller, trajimos nuestros títulos, pero no son válidos aquí. Yo le planteaba a mi esposa que teníamos que mantenernos, que todo sería poco a poco. Yo eso lo había ya leído y comprendido.

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