Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas
409 R ocío C erón , D ivisible C orpóreo …/ Luis Correa-Díaz esto último, por cierto, aludo a la (doble) mística, como hemos visto, a propósi- to del aserto de Fernández Mallo, que podría enlazarse con el consabido anhelo unitivo de San Juan de la Cruz; sin embargo, me atrevo a proponer que la de Cerón, incluida su manifestación underground , está más conectada a la de Sor Juana Inés de la Cruz y su Primero sueño (1692) 175 . No obstante, esto no debe ser dicho de manera que se olvide que al final de todo, se trata de esa “niña” y sus “alfabetos”, “frente” a cuyos “ojos” “comienza el viaje” (60). Este viaje es un término polisemántico en la poética de la autora. Todo lo anterior y más de un libro como este, pero, para no extenderme en demasía, quisiera concluir con una observación sobre el tema del futuro en DC , puesto que todo/a poeta relevante hoy ha de plantearse esta cuestión. Es muy cierto que lo he venido haciendo hasta aquí desde un principio. Se trata ahora de cerrar esta lectura, que igualmente es un breve viaje, señalando, y no es algo reiterativo en mis notas, por el contrario, responde al asunto último de esta poesía y poética; se trata “de una nina que carga bajo el brazo un pedazo de galaxia” (61) 176 , lo cual no puede ser obliterado. Sin caer en lo alegórico, re- pito, esta niña somos todos, es la humanidad en su viaje astral. Desde el poema de la página 58 DC se vuelve decididamente cántico: Larval, por momentos saliva que desciende en hilos, un fonema escon- de su contraste de sentido. Mientras se escurren los sonidos entre lengua 175 De mucho provecho crítico resultaría aplicar a Cerón ciertos criterios de análisis que Rosa Perelmuter desarrolla en Noche intelectual, la oscuridad idiomática en el Primero Sueño (1982), a propósito del tema de la oscuridad en el contexto de la literatura áurea de los siglos xvi y xvii , clasificada en tres áreas: a) doctrinal, b) conceptual y c) idiomática (cultismo, poesía culta) (19-35). A propósito de nuestro tiempo, los siglos xx y xxi , yo agregaría la os- curidad cognitivo-antropológica, es decir, aquella que tiene que ver con nuestra noche inte- lectual como especie, la que nos ata a los relatos del pasado sin dejarnos ver las necesidades/ demandas del futuro respecto a nuestra manera de concebirnos y concebir (autopercepción) el mundo/universo (Langan 53). No se trata de que la poesía de Cerón sea oscura en a), b) o c), en términos de Perelmuter, aunque halla de eso en sus tres dimensiones, sino que se acer- ca más a los que dice Octavio Paz en Peras del olmo , usado por Perelmuter como epígrafe general: “La noche de Sor Juana no es la noche carnal de los amantes. Tampoco es la noche de los místicos. Noche intelectual, altiva, como un ojo inmenso, noche construida a pulso so- bre el vacío, geometría rigurosa, obelisco taciturno, todo fija tensión hacia los cielos” (7). A propósito de todo esto, sería de mucho interés poner en diálogo cierto aspectos multimediales de DC con la pieza digital multimedia, interactiva SorJuanízate de la poeta mexicana Karen Villeda, un trabajo poético que, como dice Carolina Gainza, puede ser calificado como un “cultural hacking” (75) en el contexto, digo yo aquí, de nuestra oscuridad digital iluminada por la luna amenazante/benefactora de la IA. 176 Una niña que, de todos modos, dicho ya cuando en el poemario la hablante (la Observante) entra en soliloquio, carga “[e]l peso del retrato de tu [su] madre en ti [sí]” (63), lo que no hace sino reforzar la idea de origen y futuro.
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