Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas

332 E studios en homenaje al doctor G ilberto S ánchez C abezas 5. DISCUSIÓN A continuación resumimos la historia temprana de “cachái”, y posteriormente intentamos reconstruir su evolución y diseminación social desde fines del Si- glo xix . Finalmente, analizamos e interpretamos los resultados de la presen- te investigación en términos de las distintas variables sociales que consideró. 5.1. L a historia temprana de “ cachái ” Como observa Gille (2015a: 4), es poco lo que se sabe de la historia de “ca- chái”. Mediante un extenso argumento basado en amplia fundamentación do- cumental y un sólido razonamiento fonético, fonológico y semántico, este autor propone que “cachái” tendría su origen no en el inglés “catch”, sino en el verbo “catar” del español medieval (Gille 2015a: 12-23), tal como había pro- puesto Lenz anteriormente (1905, p. 844). Según la hipótesis de Gille, la evolución de este término habría sido “catar” /ka.ˈt̪aɾ/ (medioevo) → “catear” /ka.t̪e.ˈaɾ/ ([ka.t̪e.ˈaɾ]~[ka.ˈt̪jaɾ]) 132 (S. xix ) → “cachar” /ka.ˈt͡ʃaɾ/. A la luz de los conocimientos actuales del tema, no parece existir razones para cuestionar esta hipótesis. De todos modos, la reconstruc- ción de la evolución posterior de “cachái” que realizaremos a continuación no depende de ninguna manera de su etimología ni de su historia temprana. 5.2. L a evolución de “ cachái ” desde fines del S iglo xix El caso más temprano del empleo escrito de “cachái” que hemos podido ha- llar data de 1915, 17 años antes del ejemplo citado por Morales Pettorino et al. (1984: 701). Se trata de la leyenda de una fotografía publicada en la revista Sucesos de Valparaíso (Anónimo, 1915, p. s.n.), en el contexto de un artículo sobre un ejercicio militar de gran escala (Figura 9). En la imagen, tres solda- dos comunes están sentados en la tierra mientras comen, y se le atribuye a uno de ellos la siguiente frase: “Cachai la lingá de porotos? Esto da juerza como caballo”. En este caso, no es el marcador discursivo que se utiliza, sino la for- ma voseante del presente del indicativo del verbo “cachar”, la cual dio origen al marcador. La leyenda de la imagen no representa una cita, sino una frase atribui- da al soldado por parte del autor del artículo. Con base en el estilo y el 132 Salvo en el habla de extrema formalidad, y en ciertos hablantes dados a la hipercorrección en su máximo grado, en el castellano chileno la vocal /e/ de los verbos en -ear se realiza siste- máticamente como [j], conservándose la [e] solamente cuando es tónica (e.g. ‘golp e ó’ /ɡol. pe.ˈo/ → [ɡol.ˈpjo] vs. ‘golp e o’ /ɡol.ˈpe.o/ → [ɡol.ˈpe.o]).

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