Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas

317 P ragmática de las interaciones narrativas …/ Fernando Lolas Stepke La desconfianza hacia los expertos puede hacer, a veces justificadamente, que sus indicaciones no se respeten. El acatamiento ( compliance ) en algunas áreas es muy bajo, tanto individual como comunitariamente. La negativa a vacunar niños puede reactivar enfermedades superadas, como el sarampión o la virue- la. Expresiones como “alivio del dolor” o “uso terapéutico” pueden incentivar el empleo de sustancias inadecuadas o con indicaciones específicas. Términos como electroshock inducen rechazo aún antes de conocer sus usos e indicacio- nes. Modas lingüísticas presentan la psicoterapia como muy buena, por pro- mover autodeterminación, o muy mala, por implicar dominio o control. Las connotaciones del término terapia pueden inducir a prácticas absurdas (aunque tradicionales) supuestamente curativas. Estas consideraciones destacan que no hay términos neutros. Todos tie- nen connotaciones valóricas según el contexto, la audiencia o la biografía. La “migración” del uso lingüístico altera la resonancia emotiva de las palabras. Un ejemplo del inglés es la palabra “ nice ”, hoy positiva e innocua aunque an- tes podía ser ofensiva. Los términos “médicos”, correctamente empleados o no, afectan la vida de las personas. A veces su origen caprichoso o metafórico se pierde en la bruma de los tiempos. La palabra vagina, introducida por los anatomistas para designar una parte de la anatomía femenina, se inspiró en la vaina de las espadas romanas. La voz trompa, de Falopio o de Eustaquio, tiene resonancias que ignoran su carácter metafórico. El cuerpo humano de la tradición médica es un campo de metáforas, en- tender las cuales no es fácil y su uso en contextos cotidianos puede desorientar. También hay caprichosos nombres. Síndrome de Münchhausen, síndrome del gato de Cheshire, la “tetralogía” de Fallot, síndrome de Pickwick, “risa homérica” o síndrome de Arlequín separan a los iniciados de los ignorantes. Recuerdan que todo lenguaje especializado es metafórico y valorativo. La va- loración es específica para un grupo de personas que la reciben de su comuni- dad de prácticas, creada por y creadora de lenguajes y expresiones. Se puede reformular la idea de comunidad de prácticas con el sentido –adi- cional– de comunidad de prácticas lingüísticas ; el lenguaje contextualizado las distingue, más que las acciones físicas. Un diagnóstico de apendicitis aguda puede ser exacto tanto si lo formula la vecina como un experto médico, pero este usa la palabra con connotaciones y posibilidades de intervención distintas. Reducir una fractura lo puede hacer alguien que ignore detalles de osteología. Y un curandero indígena usa palabras curativas sin que su explicación del efec- to sea la de la fisiología científica. CONCLUSIONES La pragmática del lenguaje médico debe extenderse allende la tradicio- nal comunicación entre médicos y enfermos, incluir textos artificiales,

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