Policy Brief - Testeo genético de DPYD precio a fluoropirimidinas en cánceres sólidos: una política sanitaria para reducir la toxicidad grave en oncología
11 En este contexto, se recomienda incorporar el test DPYD dentro de las prestaciones oncológicas finan- ciadas por el sistema público, por ejemplo a través de programas nacionales de cáncer o garantías ex- plícitas en salud. 5. Integrar el test en guías clínicas nacionales y protocolos hospitalarios Para una implementación efectiva, el test DPYD debe incorporarse en guías clínicas nacionales y protocolos de quimioterapia. Estas deben incluir recomendaciones estandarizadas según el genoti- po del paciente: dosis estándar en metabolizado- res normales, reducción inicial de aproximadamente 50% con ajuste según tolerancia en metabolizado- res intermedios, y evitar fluoropirimidinas en meta- bolizadores deficientes, considerando alternativas terapéuticas. La estandarización de estas conductas reducirá la variabilidad clínica y mejorará la seguridad del tra- tamiento (Amstutz et al. , 2018). 6. Desarrollar programas de capacitación en farmacogenética clínica La implementación del test DPYD requiere forta- lecer de manera sistemática las competencias del personal de salud en farmacogenómica clínica. On- cólogos, farmacéuticos clínicos, genetistas y pro- fesionales de laboratorio deben estar capacitados para interpretar resultados y aplicarlos en la toma de decisiones terapéuticas. Para ello, es clave de- sarrollar estrategias estructuradas de formación, in- cluyendo educación continua, talleres clínicos e in- corporación de contenidos de farmacogenómica en programas de especialización. La capacitación no solo facilita la adopción del test, sino que constituye un pilar esencial para su uso seguro, estandarizado y sostenible en la práctica clínica. 7. Fortalecer la investigación y la vigilancia far- macogenómica en la región Es fundamental impulsar investigación local en far- macogenómica para caracterizar la prevalencia de variantes DPYD en poblaciones latinoamericanas y evaluar su impacto clínico en distintos contextos étnicos. El desarrollo de redes regionales, como RELIVAF, permitirá generar evidencia adaptada a la diversidad genética de la región y optimizar las estrategias de testeo. Asimismo, se recomienda im- plementar sistemas de farmacovigilancia genómica para monitorear eventos adversos e identificar va- riantes adicionales relevantes. La incorporación del test DPYD no es solo una in- novación académica, sino una medida esencial de seguridad clínica y sostenibilidad sanitaria. Invertir en detección genómica previa al tratamiento permi- te evitar complicaciones graves, reducir costos aso- ciados a cuidados intensivos y, fundamentalmente, prevenir muertes evitables, avanzando hacia una oncología más segura, equitativa y basada en evi- dencia en Chile y América Latina.
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