Manual especializado para internados profesionales de fonoaudiología

Manual Especializado Para Internados Profesionales De Fonoaudiología 51 Morbilidad a nivel auditivo Hipoacusia del prematuro Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la hipoacusia se de ne como una pérdida auditiva con distintos grados de severidad (leve, moderada, severa o profunda), dependiendo de la capacidad auditiva de la persona. Se considera hipoacusia cuando el promedio del umbral auditivo en las frecuencias de 500, 1000, 2000 y 4000 Hertz supera los 20 decibeles (dB) en cada oído (Díaz, Goycoolea & Cardemil, 2016). La hipoacusia puede clasi carse según distintos criterios: • Según el número de oídos afectados: unilateral (cuando afecta un solo oído) o bilateral (cuando afecta ambos). • Según el momento de la pérdida auditiva : prelocutiva (antes del desarrollo del lenguaje), perilocutiva (durante el aprendizaje del lenguaje) o postlocutiva (después de su adquisición). • Según la etiología: congénita, hereditaria, sindrómica, infecciosa, inducida por ototóxicos, por exposición a ruido o presbiacusia (Pozo, Almenar, Tapia & Moro, 2008). • Según la localización de la alteración: • Hipoacusia de conducción: cuando el daño afecta las células sensoriales del órgano de Corti. • Hipoacusia neurosensorial: cuando la lesión se ubica en la cóclea o en la vía auditiva retrococlear. • Hipoacusia mixta: cuando existe una combinación de ambas (Pozo et al., 2008) En recién nacidos, la hipoacusia es una de las alteraciones congénitas más frecuentes, con una prevalencia de aproximadamente 1,5 a 2 casos por cada 1.000 nacidos vivos. Según el Joint Committee on Infant Hearing (EE.UU. ), los principales factores de riesgo asociados a la hipoacusia son: • Antecedentes familiares de hipoacusia neurosensorial. • Infecciones de la madre durante el embarazo. • Anomalías craneoencefálicas. • Peso menor a 1500 gramos al nacer. • Hiperbilirrubinemia grave. • Medicación ototóxica. • Meningitis bacteriana. • Accidentes hipóxicos-isquémicos. • Ventilación mecánica por más de 5 días y traumatismos craneoencefálicos. (Pozo et al., 2008). El diagnóstico de la hipoacusia en recién nacidos se realiza mediante pruebas de cribado auditivo, que incluyen: • Emisiones otoacústicas evocadas (OEA): evalúan la respuesta de las células ciliadas externas mediante un receptor colocado en el conducto auditivo externo. • Potenciales evocados auditivos de tronco cerebral automatizados (PEATC-a) ( gura 2.9): registran la actividad eléctrica de la vía auditiva hasta el tronco encefálico mediante un estímulo sonoro enviado al oído a través de una sonda, con el uso de electrodos adhesivos en la piel. El resultado del cribado auditivo puede ser “pasa” (respuesta normal) o “re ere” (respuesta alterada). En caso de obtener un resultado “re ere”, se realiza seguimiento con un especialista en otorrinolaringología. Este examen es el más utilizado en recién nacidos prematuros (Pozo et al., 2008). Figura 2.9 Examen PEAT-a realizado a los re- cién nacidos para detectar hipoacusia.

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