Universidad de Chile. Heredera de 150 años de enseñanza superior agronómica

52 CAPÍTULO II : INICIOS DE LA ESCUELA DE AGRICULTURA EN LA QUINTA NORMAL (1843 - 1875) En octubre de 1873, el ministro Barros Luco firmó el decreto de aceptación del contrato celebrado por Blest Gana con Le Feuvre, por el cual éste se comprometía a desempeñar por 10 años la clase de agricultura. El señor René F. Le Feuvre, ex alumno muy distinguido de la escuela de Gran Jouan, comenzando á dar sus lecciones en francés, en una de las salas de la Universidad, el 7 de abril de 1874” (Fig. 2.6). “Durante 1874; 1875 y parte de 1876 René Le Feuvre recorre el país, visita y conoce fundos y haciendas y se adentra en su segunda patria. Luego, el 3 de julio de 1876, se inauguran los Cursos de Agricultura”. En abril de 1874 René Le Feuvré dicta su primer curso en la universidad del Estado. Por nota del 11 de mayo de 1873 hizo ver la necesi- dad de establecer: "Un laboratorio agrícola, un museo especial y un cam- po de ensayos en la Quinta Normal, que había pedido para hacer algunos experimentos agrícolas i las demos- traciones prácticas a los estudiantes i se le entregaron habitaciones que había ocupado el señor Manuel Arana”. Ya para 1875, la SNA recalcaba en su boletín que el Ministerio de Hacienda (y de comercio) no podía continuar manteniendo a la agricultura como ramo secundario. Más aún, señalaba que la agricultura no debía depender del mencionado ministerio, cuya misión principal consistía en atender y fomentar las rentas públicas y el comercio. “En nuestro actual sistema no existe siquiera una sección de agricultura destinada a preparar i reunir las cuestiones agrícolas, sino que pertenecen secundariamente a la sección de comercio. El Ministro mismo se limita a publicar en la Memoria de su ramo la que el Directorio de la Sociedad de Agricultura le presenta en el mes de mayo, refiriéndose a los trabajos ejecutados durante el curso del año anterior”. El boletín señalaba cuales serían los asuntos que debía tratar el nuevo ministerio: “La corta, repoblación, plantación y conservación de los bosques, la dirección, conservación, repartición, canalización y aumento de las corrientes de agua, el establecimiento de paradas de anima- les reproductores conforme a las necesidades de cada una de las cuatro regiones en que, atendidas sus condiciones especiales, debe subdividirse el país, la construcción de ²³ Ibid. ²⁴ Boletín de la Sociedad Nacional de Agricultura, 1875, vol. 6. represas, la reforma radical de la estadística agrícola, un sistema completo de caminos, etc.” 23 La nueva cartera, además, debía dedicar su aten- ción a introducir la enseñanza agrícola en todas las escuelas primarias y secundarias, proponer las leyes tendientes a formar o reformar el Código Rural, estu- diar e impulsar todas las mejoras demostradas en otros países, implementándolas también en las regiones más apartadas de la República. A petición de Le Feuvre, a principios del 1875, llegó al país el médico veterinario francés M. Julio Besnard , contratado por el Gobierno, para hacerse cargo de la enseñanza de la zootecnia y la ganadería en la Quinta Normal. Besnard trajo consigo muchos elementos para la enseñanza agrícola: piezas anatómicas, útiles de laboratorio y de observatorio meteorológico, instru- mentos de cirugía y colecciones de útiles de labranza, cultivo, etc., que sirvieron de base para la instalación de un museo agrícola en el palacio de la exposición en la Quinta Normal. 24 Así lo señaló el ex Decano Germán Greve S.: “Le-Feuvre y Besnard, fundadores de nuestra Enseñanza Agronómica, constituyen para los Ingenieros Agrónomos y médicos veterinarios de Chile, dos astros tutelares en los comienzos de estas actividades docentes entre nosotros, que trazaron la primera planificación de la enseñanza superior de la Agronomía, inspirada en la vieja escuela tradicional de la Europa erudita y progresista de su tiem- po, en ese centro luminoso del saber y de las más excelsas conquistas del espíritu y del intelecto que ha sido Francia, y que ellos trasplantaron al medio chileno, con la evidencia de sus disciplinas tanto en lo científico como en lo técnico y experimental, que ajustarían admirablemente a nuestras condiciones naturales y económicas. La escuela francesa introdujo en el país una enseñanza universal en conoci- mientos agronómicos, desligada de todo otro propósito cual no fuera aportarnos el saber de una ciencia y una técnica, que conjugaban con nuestra idiosincrasia de pueblo latino, con nuestro espíritu de aprender y de progreso y, lo que es más, con nuestras posibilidades de realizaciones aplica- bles y útiles, para hacer del agro chileno una fuente cierta creadora de riquezas y bienestar. La escuela gala nos trajo la inspiración y las conquistas de una pedagogía adaptable a los métodos de enseñanza

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