Universidad de Chile. Heredera de 150 años de enseñanza superior agronómica
50 CAPÍTULO II : INICIOS DE LA ESCUELA DE AGRICULTURA EN LA QUINTA NORMAL (1843 - 1875) ANECDOTARIO Una presidenta con ascendencia de agricultores El emigrante enólogo Francés, Luis Bachelet, fue con- tratado en 1851 por la viña Subercaseaux en Santiago, en “Llano i Quinta de Subercaseaux” , donde publica el libro: Manual del vinicultor chileno o el arte de cultivar la viña en Chile. Pocos años después, en 1879, se titula Máximo Jeria como agrónomo en 1882, como el primer ingeniero agrícola titulado en Chile. Algo más de un siglo después, la bisnieta de estos contemporáneos hombres dedicados al agro, Michelle Bachelet Jeria, se convierte en la prime- ra mujer en asumir la presidencia de Chile. Hacia la educación superior En junio de 1870, se nombra una comisión com- puesta por: J. Manuel Balmaceda, Manuel Arana y Bórica, Manuel Beauchef, Ruperto Ovalle y Antonio Subercaseaux, para que estudie y presente un informe sobre el mejor sistema de enseñanza agrícola, el cual pudiese ser adoptado en la Quinta Normal. En octubre de 1870, la Sociedad Nacional de Agricultura pide al Supremo Gobierno, encabezado por José Joaquín Pérez, la instalación de cátedras para la enseñanza superior de la agricultura en el Instituto Nacional y en los principales liceos, señalando la enor- me falencia al no darse a los futuros ciudadanos nocio- nes sobre el trabajo del campo. Dichas insistentes peti- ciones tenían relación con que el gobierno contratara en Europa a dos o tres profesores para los principales ramos de enseñanza agronómica, buscando fundar en el país un instituto agrícola, llamado a la preparación de los futuros ingenieros agrónomos. 16 El Ministerio de Instrucción Pública recibió un oficio de la SNA en el que señalaba esta urgente necesidad de formalizar la educación pública, en lo referente a la profesión de la agricultura: “Es probable que esta necesidad no se haya manifestado antes de ahora con la urjencia que hoi re- clama él estado de cultura del país y el desarrollo de sus relaciones con los demás. Pero ya que es necesario dar impulso e importancia a los productos de nuestros feraces ¹⁶ Greve, 1975. ¹⁷ Figueroa, 1900. ¹⁸ Arancibia, Yávar 1994. campos; ya que viene en socorro de la industria agrícola el aumento de la riqueza pública, la mejora de las vías de comunicación y la extensión de nuestras relaciones comerciales, y por fin, cuando ya desaparecen las causas que desalentaban a los agricultores en sus empresas, no se haya una esplicación satisfactoria que pueda, atenuar siquiera la inacción en que ha permanecido el estudio de la agricultura”. 17 El oficio de la SNA añadía que en la época que se vivía reinaba un gran interés en la mejora de las pro- piedades, en el aumento y variedad de sus productos y en el empleo de procedimientos perfeccionados para facilitar y abaratar la producción: “pero todos estos propósitos vienen a escollar en la falta de conocimientos especiales y propios para levantar nuestra agricultura de la postración en que se encuentra. Esta falta inutiliza hace poco fructuosos muchos esfuerzos de los propieta- rios, y se desperdician lastimosamente las ventajas que podrían sacarse de inmensas extensiones de terreno que, cultivados de algún modo, pero con intelijencia, acrecentarían enormemente los productos de la tierra y la riqueza pública”. 18 Estos deseos educativos primero tomaron forma en conferencias dictadas a los agricultores. En octubre de 1870, Víctor Carvallo y Manuel Arana y Bórica , entusiastas propulsores del progreso agrícola de su tiempo, dictaron las primeras de ellas. La Escuela Práctica de Agricultura fue finalmente reabierta en 1871, bajo la dirección de Manuel Arana y Bórica . Los requisitos de admisión señalaban que los alumnos deberían tener constitución robusta y una edad comprendida entre 16 y 22 años. En este nuevo período de la escuela, se propuso admitir 24 alumnos y 12 más en cada año sucesivo de los tres que debía durar el curso. En el primer año, los alumnos deberían uniformar su instrucción elemental y realizar trabajos prácticos; en el segundo perfeccionarse en arboricul- tura, y durante el tercero, en tanto, se dedicarían a completar dichos estudios. De esta forma, la escuela se reinauguró el 1º de mayo de 1871, con 12 alumnos, que aumentaron a 32 a prin- cipios del año siguiente. Entre los inconvenientes, que se hicieron palpables desde el principio, se encontraba
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