Universidad de Chile. Heredera de 150 años de enseñanza superior agronómica

298 ANEXOS El nombre es parte del lenguaje coloquial de gran parte de los chilenos; la pregunta es ¿por qué ese nombre? La Quinta Normal de Agricultura, nombre cono- cido por los chilenos desde principios del siglo XIX está compuesto de tres palabras, cuyo significado es: «Quinta» predio agrícola pequeño con muchos cultivos diferentes, que en la Colonia pagaban un quinto de sus ingresos como tributo; «Normal» alude a la enseñanza, como la Escuela Normal Superior de París en Francia, ya que nació como un centro de enseñanza y estudio agrícola, por lo que se agregó «de Agricultura» La comuna de Quinta Normal debe su nombre al parque Quinta Normal, ubicado en su sector oriente, y que limita con la comuna de Renca al norte, con Santiago al este, con Estación Central al sur, con Lo Prado al sudoeste y con Cerro Navia al oeste. Durante la Colonia se encontraron restos momifi- cados con una data de 2.000 años en la zona donde ac- tualmente se ubica la estación Naval Metropolitana de la Armada, confirmando así que habitaba gente mucho antes de la llegada de los incas a este lugar. Desde el siglo XVII hasta mediados del siglo XIX, su desarrollo se basaría principalmente en el rubro agrí- cola, que distribuía su producción en chacras y quintas que abastecían a la capital. Tras el fallecimiento de José Santiago Portales en 1835, dueño del terreno ubicado al oeste de la acequia de Negrete (Avenida Brasil), este se entregó a sus die- ciséis hijos. En 1839 el presidente José Joaquín Prieto bautiza el sector poniente de la ciudad con el nombre de Yungay, como celebración a la victoria en la batalla que selló el triunfo de la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana. En 1841, por recomendación del científico francés Claudio Gay Mouret, el Gobierno de Manuel Bulnes P., adquiere el predio de 16 cuadras de terreno, co- rrespondiente a la parte occidental del “Llanito de Portales”, que pasó a denominarse “Quinta Normal de Agricultura”, con el objeto de ser destinado a la enseñanza y experimentación agrícola, como jardín de plantas y local de exposiciones, constituyéndose éste en el inicio de la educación agrícola chilena. Claudio Gay decidió parcelar el lugar en dos sectores. El primero se convertiría en parque público, y en él se plantarían especies arbóreas nativas y extranjeras. Éstas se combinarían con espacios dedicados a cultivar flores, árboles, frutales y colmenares, de manera de seguir la usanza de los jardines europeos. El segundo sector, en tanto, estaría destinado a convertirse en un “campo experimental y didáctico educacional”, donde se pondrían en práctica las lecciones recibidas en clases por los alumnos de agronomía. En octubre de 1843 llega a Chile Leopoldo Perrot, con el objetivo de poner en marcha la Escuela de Agricultura de Santiago, trazando un plan de acción contrario al que había presentado Gay, “Pues que, según el antiguo plan, no debía ser sino un jardín de aclimata- ción y el señor Perrot quiere darle más extensión” . La idea de Perrot fue aceptada por el consejo de la Sociedad de Agricultura y por el gobierno de la época, quien añadió tres condiciones: 1º Que el terreno que se adquiriera fuese bueno, 2º Que no costara más que el terreno vendido y 3º Que no diste más de una legua de la Plaza de la Independencia. Los avisos en los diarios fueron contestados por don Ramón Rengifo, quien exigía al- gunas condiciones; éstas, sumadas a la inexistencia de otro interesado, imposibilitaron la venta de la Quinta Normal. En julio de 1846, el gobierno separa a Leopoldo Perrot de la Quinta Normal de Agricultura; en 1849 llegó a Chile el agricultor lombardo Luis Sada de Carlo, al que se debe la introducción de apreciables especies frutales y forestales, incluyendo 80 variedades de vides traídas de Europa que fueron plantadas en la Quinta Normal. Sada de Carlo inició sus labores docentes en 1851, con treinta alumnos, y al poco tiempo logró que el gobierno ampliara los terrenos de la Quinta Normal, comprando 96 ha más, quedando en 112 ha y, durante cinco años, trabajó hasta constituir el predio en un modelo de finca agrícola que sería destinado a la ense- ñanza y a la experimentación agronómica. Hacia finales de 1861, las puertas de la escuela se ce- rraron, quedando el establecimiento reducido a vivero ANEXO 2 Quinta Normal de Agricultura

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