Policy Paper. Vivienda y pobreza energética en Chile: hacia una política integral de habilidad

POLICY PAPER: VIVIENDA Y POBREZA ENERGÉTICA del costo total, sugiriendo que lo óptimo es asignar un presupuesto fijo a subsidiar completamente las estufas a leña más antiguas (Gómez et al. 2014). Experiencias posteriores confirman que los programas de apoyo económico pueden inducir la transición hacia sistemas menos contaminantes, pero requieren ser diseñados como instrumentos transitorios y complementarios a mejoras estructurales de vi- vienda y eficiencia energética (Gómez et al. 2017). Evidencia más reciente de Talca permite evaluar los beneficios privados del recam- bio a estufas a pellet. Uribe et al. (2023) encontraron una reducción promedio del 14% en las concentraciones intradomiciliarias de PM2.5 durante las horas de uso, con efectos progresivos: los hogares de menores ingresos lograron reducciones de hasta 28%, probablemente porque poseían tecnologías de base menos eficien- tes. Sin embargo, las estufas a pellet implican costos operativos significativamente mayores —aproximadamente US$1,40 adicionales por día—, un efecto regresivo que afecta desproporcionadamente a hogares vulnerables y en situación de po- breza energética. En esta misma línea, la electrificación de la calefacción median- te bombas de calor puede implicar entre un 12% y un 50% del ingreso mensual de los hogares más vulnerables durante el invierno, lo que la vuelve inviable sin sub- sidios adicionales a la tarifa eléctrica (Navarro-Espinosa y Thomas-Galán 2023). Estos resultados evidencian que las barreras a la transición no son únicamente económicas. Diversos estudios muestran que factores culturales y sociales tam- bién juegan un rol determinante. En particular, el uso de leña está profundamente arraigado en prácticas cotidianas y cumple funciones múltiples más allá de la ca- lefacción, como la cocina y la sociabilidad, lo que dificulta su sustitución (Cortés y Amigo 2022). Asimismo, la adopción de nuevas tecnologías puede verse limitada por narrativas de resistencia, desconfianza y experiencias negativas previas, que inciden en la aceptación de los programas de recambio (Boso et al. 2020). Estos hallazgos se relacionan con las estrategias de afrontamiento previamente documentadas: los subsidios pueden aliviar las cargas económicas que recaen desproporcionadamente sobre las mujeres como gestoras energéticas del hogar, pero no transforman las condiciones estructurales que generan esas cargas. En síntesis, si bien los programas de recambio han demostrado efectividad en la re- ducción de emisiones y beneficios en salud a nivel local, su impacto estructural de- pende de su articulación con políticas complementarias que aborden simultánea- mente la pobreza energética, los costos operativos de los nuevos energéticos, las condiciones de la vivienda y las dimensiones socio-culturales del uso de la energía. 57

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