Policy Paper. Vivienda y pobreza energética en Chile: hacia una política integral de habilidad

POLICY PAPER: VIVIENDA Y POBREZA ENERGÉTICA festación clara de pobreza energética estructural que se agrava de acuerdo con la zona térmica y el nivel socioeconómico de los hogares. Las temperaturas por debajo de los 18°C, combinadas con altos niveles de humedad y CO₂, a lo cual se suman condiciones de contaminación por material particulado 2,5, resultante de la combustión de leña para calefacción, conforman un entorno doméstico insalu- bre que compromete la salud y el bienestar de los habitantes. Esta evidencia cuantitativa plantea la urgencia de establecer estándares mínimos de confort térmico interior y avanzar hacia una política nacional de habitabilidad térmica con criterios diferenciados según zonas climáticas y tipos de vivienda. El análisis también indica una alta vulnerabilidad energética entre la población, ya que para reducir el riesgo de sufrir enfermedades respiratorias relacionadas con bajas temperaturas, el gasto energético debe superar el 20% del salario mínimo en Chile (Porras-Salazar et al. 2020) evidenciando la insostenibilidad económica de alcan- zar condiciones térmicas saludables para gran parte de la población. BOLT 3.2 EXPERIENCIAS CUALITATIVAS DE LA POBREZA ENERGÉTICA EN LAS VIVIENDAS DE CHILE Tal como ya se ha expuesto, la pobreza energética es un fenómeno multidimen- sional que afecta directamente la calidad de vida de los hogares. Manifestándose en el acceso insuficiente a servicios energéticos adecuados (Navarro-Espinosa y Thomas-Galán 2023), repercutiendo en la calidad ambiental intradomiciliaria con temperaturas inadecuadas que comprometen el bienestar físico, psicológico y emocional de sus habitantes (Mei y Seo 2024). La evidencia cuantitativa sobre temperaturas interiores debe complementarse con la comprensión de cómo los habitantes perciben y experimentan las condiciones térmicas de sus viviendas, ya que el confort no depende únicamente de las condi- ciones físicas medibles. Las bajas temperaturas de confort adaptativo presentadas en el capítulo anterior plantean interrogantes éticas relevantes. Algunos investiga- dores sostienen que el confort térmico declarado no refleja un bienestar genuino, sino que resulta de procesos de resignación de las personas, producto de llevar al límite la adaptación fisiológica y psicológica en situaciones vinculadas con po- breza energética. Esta interpretación es respaldada por los hallazgos de Flamant et al. (2025) confirman esta interpretación: encontraron una asociación débil (r = 0.30) entre el confort térmico percibido y la temperatura interior medida. Es decir, , aunque los ocupantes percibían sus hogares como “ni fríos ni calientes” o “ligera- mente fríos”, las temperaturas registradas se encontraban significativamente por debajo de los estándares de la OMS. 44

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