Policy Paper. Vivienda y pobreza energética en Chile: hacia una política integral de habilidad
POLICY PAPER: VIVIENDA Y POBREZA ENERGÉTICA En Chile, el desempeño térmico de la vivienda destinada a hogares de bajos in- gresos ha sido históricamente deficiente, producto de políticas que privilegian la cantidad por sobre la calidad. Esta fragilidad exacerba la segregación urbana, las inequidades socioeconómicas y la distribución desigual de los cuidados en los ho- gares. Frente a este diagnóstico, la estrategia más efectiva es abordar la raíz del problema: la alta demanda energética. Diversos estudios confirman la estrecha re- lación entre la eficiencia energética de las viviendas y la mitigación de la pobreza energética (Braubach y Ferrand 2013; Schueftan, Sommerhoff, y González 2016). La implementación de mejoras en las características físicas de las edificaciones, como el tipo de aislamiento, la orientación y la volumetría, tiene un impacto direc- to y significativo en la reducción del consumo (García Álvarado y González 2014). En este contexto, es clave adoptar un enfoque de diseño pasivo, que maximice el aprovechamiento de las condiciones climáticas para reducir la demanda energé- tica. Esto debe aplicarse tanto a las viviendas nuevas, que deben cumplir con nor- mativas actualizadas, como al parque construido, que requiere programas de rea- condicionamiento térmico para adaptarse a los nuevos requerimientos. Sin embargo, la solución no es meramente tecnológica. Las características, com- portamientos y preferencias de los usuarios son determinantes (Aguilera et al. 2024; Encinas et al. 2023). Investigaciones sobre programas de reacondicionamiento tér- mico han observado el llamado “efecto rebote”, es decir que tras una mejora en la aislación, las familias tienden a priorizar el aumento de su confort térmico an- tes que la reducción del consumo energético, un fenómeno que está fuertemente influenciado por las condiciones sociales del hogar (Schueftan et al. 2025; Suni- kka-Blank y Galvin 2012). Esto no invalida la importancia de las mejoras, sino que subraya la necesidad de políticas integrales que consideren las características de los habitantes. La vivienda eficiente es la pieza clave que resuelve esta disyuntiva. Un aislamiento térmico adecuado es la medida más costo-efectiva para minimizar la demanda de base (Schueftan y González 2015), habilitando un menor uso de combustibles fó- siles, menos contaminante, y mejores condiciones de habitabilidad. Una vez redu- cida la demanda energética mediante la eficiencia, se abre un camino viable para la adopción de tecnologías de calefacción más limpias y eficientes. Este paso en- frenta un dilema: la electrificación del calor con tecnologías como las bombas de calor puede ser una solución limpia, pero su costo operativo podría ser elevado para las familias debido a las tarifas eléctricas (Navarro-Espinosa y Thomas-Galán 2023). Por otro lado, optar por combustibles fósiles de transición (gas licuado, gas natural) evitaría este costo, pero aumentaría las emisiones de CO₂. 14
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