Lenguas en la Universidad. Políticas lingüísticas en la educación superior

Parte 3. Política lingüística en educación superior 73 De esta forma, el principio fundamental que sustenta esta política es la convicción de que el conocimiento no se construye desde la homogeneización, sino desde espacios de intercom- prensión que valoren las diferencias lingüísticas como fuentes de reflexión y diálogo. En la práctica, esta política se traduce en la apertura crecien- te de seminarios en lenguas distintas del francés: español, in- glés, alemán, y próximamente árabe. Estos seminarios no están reservados a hablantes nativos, sino abiertos a toda la comuni- dad, con apoyos institucionales para la lectura, escritura y tra- ducción de textos académicos. Asimismo, se han fortalecido los cursos de francés como lengua extranjera, no como requisito de integración, sino como una herramienta más en la formación multilingüe. Esta visión también implica tratar al inglés no como una len- gua neutra o universal, sino como una lengua histórica, cultu- ralmente situada, con su propio espesor ideológico. En vez de convertir al inglés en lengua hegemónica, lo reconocemos como una de las muchas lenguas culturales que circulan en nuestras comunidades académicas. De este modo, el multilingüismo no se concibe como un obstáculo, sino como una condición para una ciencia social más crítica, plural y democrática. Finalmente, entendemos que esta política lingüística no es solo un asunto administrativo o pedagógico, sino un acto pro- fundamente político. En un contexto donde la globalización tiende a reducir la diversidad lingüística, promover el multi- lingüismo es una forma de resistencia y de reafirmación de los derechos culturales. En la EHESS creemos que el humanismo del siglo XXI debe fundarse no en la homogeneidad, sino en la pluralidad de voces, memorias y formas de nombrar el mundo.

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