Reconstrucción(es) Sociedad Civil. Experiencias de reconstrucción en Chile post 27F desde la sociedad civil
23 sus obligaciones, aun cuando ello sea todavía la defensa de intereses particulares o individuales, a excepción de Hidroaysén que ha aglutinado a diversos grupos y sectores de la sociedad chilena, incluso internacional, por la preservación de la Patagonia y sus riquezas naturales. Las banderas negras y los carnavales culturales han sido solo una imagen de que se viven otros tiempos del movimiento social, el que ha ido sacando del gris aquellas áreas que la Concertación en 20 años se dedicó a esquivar o invisibilizar: el reclamo por más democracia y participación ciudadana en temas/conflictos que les afectan. El conglomerado del arcoíris, solamente desde la Revolución Pingüina de 2006, intentó retomar las promesas incumplidas del Plebiscito de 1988, sin embargo, las fricciones al interior del bloque impidieron, entre otras razones, promover ciudadanía y una efectiva recuperación democrática desde la base. Por ello las experiencias populares, alternativas, comunitarias y ciudadanas deben promover la reinformatización entendida, para la comunicadora e investigadora argentina María Cristina Mata, como el proceso de informatizar a la sociedad con otros discursos que tensionen y renueven la agenda pública, aun cuando el poder y los discursos hegemónicos dominantes pongan a prueba estrategias, organización y práctica política de los proyectos comunicacionales e iniciativas de la sociedad civil organizada 2 . Hacer reconstrucción participativa desde los medios y desde las organizaciones resulta todo un desafío en tiempos de post terremoto si ello significa superar las lógicas tradicionales, las mismas fuentes consultadas, la producción de contenidos desde los medios y no para/con la comunidad, la incidencia de iniciativas ciudadanas no vinculantes con la promoción del desarrollo local y preservación de su patrimonio, tangible e intangible. En fin, un espacio que reconstituye lo público y vehicula discursos y prácticas de manera dinámica por medio del reconocimiento de los actores sociales y las institucionalidades que hacen propias. Así mirada, la comunicación comunitaria se entiende no como una herramienta o instrumento, sino como un horizonte que articula imaginarios, deseos, temores y sueños de la comunidad en tránsito hacia el futuro. Partir desde cero tampoco hace visible, ni menos reconocible, la historia de nuestros proyectos y comunidades, que muchas veces en su historicidad son anuladas o negadas por los poderes oficiales, sobre todo en tiempos 2. Mata, María Cristina, “Comunicación Comunitaria en pos de la palabra y la visibilidad social”, en Construyendo comunidades, Área de Comunicación Comunitaria (compiladores), (Buenos Aires, La Crujía, 2009), 21-34.
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