Reconstrucción(es) Sociedad Civil. Experiencias de reconstrucción en Chile post 27F desde la sociedad civil
155 política grupos verdes, sino que también los peligros y riesgos pueden ser utilizados en la búsqueda de réditos políticos. La opinión pública, cada vez más informada, con mayor capacidad de organización e interconectadas a través de las redes sociales, adquiere influencia en las decisiones empre - sariales, gubernamentales y el equipamiento tecnológico. En el caso de Chile, el 30 de abril de 2008 se inició una seguidilla de sismos de magni - tud importante en la zona de Chaitén, Región de Aysén. Finalmente, esta sismicidad fue coronada por una erupción del volcán Chaitén del cual no se tenían registros históricos de actividad. El Estado rápidamente reali - zó el traslado de los habitantes del centro urbano más cercano al cono volcánico (aproximadamente de 5.000 habitantes) a localidades cercanas, impidiendo el acceso de cualquier persona al poblado. Dadas la compo - sición del magma (silícea y viscosa) que le otorgan escasa fluidez, pero una alta acumulación de gases y emanaciones de cenizas, la evolución de la erupción es de difícil pronóstico, pudiendo durar semanas, meses o años. Es por ello que meses después, la proceso eruptivo proseguía con algunos episodios más críticos que otros, pero sin cumplirse ninguna de las consecuencias señaladas por los expertos como desprendimiento del cono y aluviones. Ante esta situación, algunos habitantes (más de 200) decidieron volver a instalarse en el poblado a pesar de las advertencias, a partir de este momento comienza una disputa entre el Estado y los habi - tantes de Chaitén quienes no creen en las fatalidades anunciadas por los organismos especializados, realizando sus propios pronósticos basado en diagnósticos de otros científicos que reducen las posibles consecuencias negativas de la erupción, y por su percepción en el lugar de los hechos. A su vez, la “crisis de Chaitén” se convirtió en un escenario para la disputa política entre la oposición política y el Gobierno de turno, así como una coyuntura ideal para los habitantes de las regiones extremas del país para evidenciar el abandono y marginalización que sentían por parte de las au - toridades centrales. 4. Son productos de la desigualdad social y económica. En general, la dis - tribución territorial de los peligros aflige con gran rigor a las clases más desposeídas, manteniendo y reforzando la inequidad social. La localiza - ción de industrias o de zonas saturadas de contaminación atmosférica y las áreas de mayor vulnerabilidad física frente a procesos de remosión en masa o inundaciones, puede coincidir muchas veces, con las zonas re - sidenciales de la población de bajos ingresos. De esta manera, los más pobres experimentan, por un lado una desvalorización de sus propiedades y, por otro, expropiaciones ecológicas, al ser forzados a localizarse en los lugares de las ciudades con peores condiciones ambientales. Todo esto en beneficio de las clases más acomodadas, que ven por el contrario, una revalorización de sus propiedades al disfrutar de las mejores amenidades socioambientales. El Área Metropolitana de Santiago presenta una fuer - te diferenciación socioeconómica intercomunal. Mientras que los grupos de altos ingresos pueden vivir en áreas con mejor infraestructura y equi - pamiento, y de baja densidad (sector nororiente), los grupos con bajos
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