Antumapu. Patrimonio, ciencia y naturaleza

40 ellos comparten algo en común: fueron toda una novedad, algo nuevo en sumomento. Ese periodo se caracterizó por ser una búsque- da frenética por la novedad. Esto advierte de por sí una reacción contra toda la cultura previa, cer- cano a un movimiento 2 constitui- do por un caudal de innovaciones que configuran un nuevo modo de situarse en el mundo. En el ámbito de la arquitectura, lo “nuevo” era algo totalmente dife- rente a como se vivía hasta media- dos del siglo XIX en gran parte de las ciudades industrializadas. Épo- ca particularmente contradictoria: por un lado, de luces por los avan- ces tecnológicos, y de sombras, como las pésimas condiciones de vida de gran parte de la población, sometida a hacinamiento, pobre- za, y producto de lo anterior, a una tensa relación entre clase obrera y burguesa. ² El concepto de Movimiento, desde un enfoque cultural, podría definirse como un conjunto de alteraciones o novedades ocurridas durante un período de tiempo en algunos campos de la actividad humana. ³ Entendiendo Utopía desde la doble acepción griega ou-topos como“ningún lugar”y eu-topos como el“buen lugar”, o lugar ideal para vivir. ⁴ Por ejemplo, en la novela Civitas Solis, la“Ciudad del Sol”de Tommaso Campanella, en 1623, se relata el diálogo entre un marino y el gran maestre de los hospitalarios. El marino le cuenta como (después de verse obligado a tocar tierra producto de un naufragio) fue conducido a la ciudad del Sol. Le describe un asentamiento circular, organizado dentro de siete murallas concéntricas, dedicadas a diferentes astros. Sus habitantes, gracias a su estricta organización comunitaria (regulada hasta su alimentación), permitió unas condiciones de salud excelentes a sus ciudadanos, los que podrían vivir entre 100 y 200 años. El contradictorio escenario fue des- crito e investigado por diversos au- tores y desde diversas aproximacio- nes, como la medicina, las artes, la filosofía o la arquitectura, por nom- brar sólo algunas. De múltiples for- mas todas imaginaron lo mismo: mejorar las condiciones de la vida urbana. Por esto, no es de extrañar que las soluciones planteadas, en vez de realizar una reinterpretación de sus ciudades tradicionales, ima- ginaran nuevos espacios y formas de grandes proporciones. Nuevas ciudades imaginadas. Diversos relatos sobre ciudades utópicas 3 es posible encontrar des- de viajes fantásticos 4 , promesas de mejores barrios para obreros, has- ta ciudades reguladas bajo estric- tos conceptos sanitarios. Un buen ejemplo de esto último es“Hygeia, la ciudad de la salud”, del médi- co Benjamín Ward Richardson en 1876, en el que se describe una ciudad imaginaria que extirparía definitivamente las enfermedades y malestares urbanos asociados a la industrialización. En su relato, describe una ciudad nueva para alrededor de cien mil habitantes, cuya distribución en el espacio aprovecharía al máximo los beneficios ambientales presen- tes en la naturaleza como el sol, el viento y la vegetación. Además, proponía una zonificación de las funciones de gran escala, distribu- yendo las actividades humanas de acuerdo a su utilidad en el espacio. Comomuchos otros autores, plan- teaba que para asegurar a cada vivienda una adecuada tempera- tura, iluminación y ventilación constante, los hogares debían conformarse como células de blo- ques aislados de mediana altura y el espacio vacío entre ellos era la oportunidad perfecta para promo- Campus de la Universidad de Harvard con el Centro de Artes visuales abajo al centro del maestro Le Corbusier

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