Pulvis et Umbra
75 Fotografiar es apropiarse de la cosa fotografiada. (Susan Sontag, 1980, p. 4) Los primeros álbumes fotográficos surgieron en París en 1858, lo que marcó un hito en la preservación de recuerdos. A pesar de la era digital, las fotografías siguen archivándose en carpetas y conservan el sentido de lectura de derecha a izquierda en los visores de las pantallas. Estos primeros álbumes estaban compuestos por páginas de cartón con ventanillas caladas para insertar fotografías, unidas mediante bisagras de papel, tela o cuero. Su diseño permitía albergar imágenes en formato Carte de Visite, el cual redujo significativamente los costos de producción y democratizó el acceso al retrato, reservado exclusivamente para la aristocracia francesa hasta el siglo XIX. Dos inventos fueron clave en esta revolución de la imagen. Primero, la téc- nica de fijación de imágenes mediante albúmina y sal, creada por Louis Désiré Blan- quart-Évrard en 1848, que transformó la impresión fotográfica hasta 1890. Segundo, el formato pequeño llamado Carte de Visite, patentado por André Adolphe Disdéri, quien retrató a Napoleón III en dicho formato, con lo cual impulsó la popularidad del uso público de la imagen en Europa (Csillag, 2000). Entre 1840 y 1860 la fotografía se estableció en Estados Unidos a través del da- guerrotipo, que fue promocionado por la firma Alphonse Giroux y Cía. de París, dirigida por Daguerre. El fenómeno de la fotografía floreció de tal manera en Estados Unidos que durante este periodo se realizaron más de treinta millones de fotos (Freund, 1993). DEL DAGUERROT IPO AL ÁLBUM FUNERARIO CARLA MIRANDA VASCONCELLO
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