Para que nadie que atrás. A la memoria de nuestras(os) compañeras(os) y maestras(os)

Para que nadie quede atrás 273 No obstante, cuando ingresó a nuestra Escuela en 1966 fue uno de los craks de nuestro equipo mechón de basquetbol, encabezado por el panameño Rolando Gittens, e integrado también por Fernan- do Herrera y Hugo Murialdo. Le conocí en la Escuela, pero más en el ejercicio profesional como colega de agi- tados reporteos de sucesos policiales. Trabajaba en un móvil del diario, cuyo conductor era Alejandro Garrido, un ex- boxeador, buena persona y que a veces in- vitaba a los periodistas a degustar asados que preparaba con mano maestra en su casa, en el sector norte de Santiago. Días de vino y rosas, podríamos decir. Navitas, Navas, Oso, Osvaldo… eran algunas de las denominaciones que le daban sus compañeros en La Tercera. Trabajó en el diario des- de 1979 hasta el año 2010. Treinta años en los que cubrió exclusiva- mente el sector policial. Paralelamente, como ya se dijo, se desempeñó como reportero de ese sector, en Radio Minería los años 1981 al 2000. El Oso Navas llegaba al diario, ubicado en esos años en Vicuña Mac- kenna 1870, alrededor de las dos de la tarde. Siempre vestido de ma- nera informal. Normalmente de jeans y zapatillas, calzado que en esos años era “realmente” informal. La artritis que lo afectaba desde muy joven le había comenzado a provocar deformaciones en los pies y las manos. Con el paso de los años, cada vez se le hacía más dif ícil caminar, lo cual no era impe- dimento para que, junto a reporteros gráficos, recorriera Santiago buscando el “lugar de los hechos” o la noticia policial en desarrollo. Así era Osvaldo. Enorme, alto, gordo, de lento caminar y el pelo on- dulado, que le agregaba algunos centímetros a su estatura. Un autén- tico oso, según sus compañeras. Y un hecho anecdótico. Este gigante, estornudaba como gatito. Des- pacio, breve… nada que ver con su gran estatura. Osvaldo era “intransigente y mal genio” recuerdan sus compañeros. Pero tam- bién “conversador, entretenido y con mucho sentido del humor”. En los años ´90 integró el Sindicato N°3 de Periodistas del diario La Tercera. Sien- do su presidente hasta el año 2010, en que jubiló. Durante sus campañas rega- laba dulces a los colegas para que votaran por él. Nunca dejó de ser de izquierda y en los años ’70 se le identificaba con el Mapu. Osvaldo Navas Vega falleció el 3 de septiembre de 2025. Inés Llam- bías, su excolega, lo recordó así en el sitio Página 19: “Te escribo y te hablo frente a frente, donde sea que estés. No sabe- mos en qué lugar te encuentras pero si estoy segura de que seguirás presente en cada uno de nosotras y nosotros, como buen periodista y profesor de periodismo radial. Gracias por haber entregado un gran ejemplo en tus 78 años de vida. Tuviste una existencia plena, personal y profesional. Familiarmente dejas un legado que se proyecta y crecerá con tus tres hijos, uno de ellos camarógrafo, y sus familias. Profesionalmente hi- cimos caminos semejantes. Eras un amante de la radio, apasionado por la simultaneidad de su comunicación. Juntos vibramos durante varios años con radio Minería y el periodismo policial. La constan- cia en tu caminar fue lo más destacable. Te admiré mucho por ello. Yo también practiqué periodismo policial durante bastante tiempo, pero no tuve la misma paciencia. Siempre busqué el cambio. Tú no. Así lograste crecer y ser respetado y admirado por nosotros y mu- chos colegas, especialmente del diario La Tercera de la Hora, donde desarrollaste casi toda tu carrera profesional, llegando a ser el presi- dente –muy querido y respetado– del sindicato de trabajadores”. Osvaldo con María de la Luz Necochea y María Paz Arrieta.

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=