Para que nadie que atrás. A la memoria de nuestras(os) compañeras(os) y maestras(os)

Para que nadie quede atrás 271 Suave, tímida, dulce, tran- quila, muy sensible, siem- pre sonriente” describen sus colegas de generación a Anita Martínez Azúa, quien falleció la noche del 12 de diciembre. Fue un golpe duro para los «Planetarios», como se autodenominan en honor a Mario Planet y que la conocieron a mediados de los ´60 en la Escuela de Periodismo de la Universi- dad de Chile. Formó parte de una gene- ración de estudiantes de periodismo que ha logrado mantener sus vínculos por más de cincuenta años –pese a la diversidad de ideas y quehace- res– y que hoy en un solo sentimiento resiente su partida. Pese a las embestidas que le propinó la vida nunca dejó de estar presente en el contacto con los amigos y en los problemas de los demás, prestando oído y dando consejos para enfrentar las difi- cultades que, a veces, se piensan sin solución. Desde los años universitarios Anita Martínez fue acogedora con los provincianos y, en los diversos ámbitos en que vivió, la definen como “una persona llena luz, de bondad, de una inteligencia supe- rior y de un modo sabio de ser”. En sus redes sociales, la periodista y amiga porteña Sandra Pizarro escribió: “Atesoro todas nuestras conversaciones, nuestras tertulias de a dos llenas de risas, anécdo- tas, recuerdos, reflexiones y emociones. Cuando me avisaste que estabas enferma, te pregunté qué quieres tú y me dijiste yo quiero estar bien. Con eso me quedo y también con tus últimos mensajes deseándome bienestar, a pesar de tu propia condición”. Era conocida como una periodista de enorme calidad profesional y personal, lo que quedó en evidencia en su trabajo y otras acti- vidades desarrolladas. Se desempeñó durante largos años en los diarios La Tercera, La Estrella de Valparaíso y la Municipalidad de Viña del Mar. El actor Roberto Nicolini, que la conoció de cerca, escribió a su vez lo siguiente: “Ha partido una persona llena de luz, de bondad, de una inteligencia superior, de un modo sabio de ser, de un cons- tante agrandar el pecho a las balas, de tener siempre un tiempo para escucharnos y saber ella que también era recíproco y que era una amiga importante que hoy despido a nombre mío, de la ma- dre de mis hijos, de mis hijos que de chicos los abrazaba como ella abrazaba”. De viaje en misión periodística. Anita joven en Periodismo. Esos inmensos ojos verdes.

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