Para que nadie que atrás. A la memoria de nuestras(os) compañeras(os) y maestras(os)

Para que nadie quede atrás 241 Hernán Miranda Casanova falleció el 21 de diciembre de 2024, un día antes de cumplir 83 años. Su nombre circulaba profusamente en los círculos intelectuales como candidato para un merecido Premio Nacional de Literatura. El 14 de junio de 2022, el Círculo de Periodistas de Santiago le rin- dió homenaje colocando su nombre al salón de actos de la institu- Trayectoria periodística nida” en el 2018, Hernán Miranda ha editado 16 obras. Sólo vi- vió un intervalo de 17 años durante el apagón cultural que soportó Chile en dictadura. Ha participado en 30 muestras colectivas en Chile, América Latina y Europa. Está presente en 20 Antologías de la Poesía publicadas en Argentina, Perú, México, Italia y Rusia. En el 2009 el Círculo de Periodistas le publicó “Señales en el Camino” poemas que fueron incluidos en esas antologías. El poeta Bernardo Chandía, quien falleció a los 30 años, decía: “Hernán es un poeta cable a tierra. Yo fui uno de los que me agarré de este cable a tierra. Me agarré fuertemente porque la vida fue agi- tada y dif ícil. Y este cable aguantó el aguacero, la tormenta, la men- tira, la desaparición”. A pesar de los elogios, sigue siendo humilde, tranquilo, juicioso, silencioso, humano y de pocas palabras. Tanto era así desde jo- ven, que un día Nicanor Parra le envío un recado: “Díganle a Hernán Miranda que se promocione”. Otro escritor, Juan Cameron, lo definió como “Grande y silencioso poe- ta chileno”. Alejado de los flashes y la figura mediática, Hernán ha contribuido a la Academia en diversas Universidades, en certámenes culturales, concursos lite- rarios y ha hecho aportes al periodismo chileno en diarios y enti- dades públicas, y también como dirigente del Colegio y del Círculo de Periodistas. Algunos críticos han calificado su obra de anti poesía, con lenguaje irónico, otros de poesía realista, de lo contingente y lo cotidiano. Pero dejemos a los lectores que opinen. ción, oportunidad en que se leyó el texto que reproducimos aquí. Una ceremonia complementada con la lectura del poema “Un des- preciable clochard se apoderó entonces de la palabra”, dedicado al Divino Anticristo. Es que Hernán fue una suerte de poeta-cronista, que versificó acon- tecimientos tanto históricos como cotidianos y personajes inolvida- bles de contra corriente, entre ellos nuestro Salvaje Araya, el camaró- grafo asesinado por los militares golpistas en la Universidad Técnica del Estado. “Se cita a Hugo Araya, el Salvaje”, es el título de ese poe- ma, que alguna vez leyó en un acto conmemorativo de Luis Durán, su compañero de curso desaparecido por la dictadura en 1974. En su discurso de agradecimiento a la distin- ción que le otorgó el Círculo, Hernán reseñó su trayectoria periodística que acompañó su carrera poética. Durante la Unidad Popular trabajó en la OIR, la oficina de informaciones de la Presidencia de la República. Exiliado en Buenos Aires se incorporó a la corresponsalía de la agencia soviética Tass. Volvió a Chile en 1981 y fue contratado por el diario La Tercera, donde se desempeñó hasta 1991 en el suple- mento Buen Domingo. “El hecho más llamativo de mi paso por La Tercera fue cuando me encerré en una jaula del Zoológico de Santiago. El hecho constitu- yó una noticia internacional y en los hechos un capítulo relevante como acción de arte con claras referencias a la situación de dicta- dura”, señaló. Desde 1990 trabajó en el Ministerio de Agricultura, colaboró en el programa Tierra Adentro de Televisión Nacional, hizo comenta- rios en Radio Nuevo Mundo, reseñas de libros para La época y La Opinión de Buenos Aires. La revista argentina Ñ y la chilena Pluma y Pincel, así como el diario Clarín de Argentina, contaron con sus aportes. Ejerció también la docencia en la Universidad de Santiago durante una década desde 1980 y trabajó asimismo en la Academia de Hu- manismo Cristiano y en las universidades Arcis y de la República. Con Olivia Mora y Pury Gaune en el Círculo de Periodistas.

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