Para que nadie que atrás. A la memoria de nuestras(os) compañeras(os) y maestras(os)
232 en Nueva York, además de graduar- se de toga y birrete, le permitió dis- cutir con profesores y otros becados, indagar informarse, leer, e ir descu- briendo la codicia y falta de solida- ridad del Tío Sam con América La- tina. Pero fue una beca al Instituto de Altos Estudios Cinematográficos de Paris (IDHEC), la que la conectó profundamente con otras experien- cias de vida, con el cine europeo y con la rica vida universitaria y po- lítica del final de los 60, cuando los jóvenes quisieron virar el mundo de cabeza y encontrar arena de playa bajo los fríos adoquines de París. Se reencontró con mucha gente, entre otras, entre otros con su amiga Marta Harnecker, quien dejó sus estudios de psicología por la eco- nomía política marxista con Louis Althusser . Hizo nuevas amista- des, conoció intelectuales y artistas. Realizó muchísimas entrevis- tas, porque Lidia, donde y en la función que estuviera, nunca dejó de ser periodista. Además, dio rienda suelta a otra característica suya, viajera impenitente. era pagado), y a su hijo en un colegio de curas. Lidia siempre fue buena alumna, ni siquiera cuando tuvo que dejar las aulas para cui- dar una “sombra al pulmón “, como se llamaba entonces al inicio de la tuberculosis, sacómalas notas o repitió año. Sumadre, de acuerdo a los parámetros de entonces, dio a sus niñas el primer empuje femi- nista al motivarlas a estudiar una carrera (“sean independientes del marido que les toque”). Eran los albores de la lucha por la autono- mía económica de las mujeres y esa lucha pasaba por la educación. Se le comenzó a abrir el mundo cuando ingresó a la Escuela de Pe- riodismo de la Universidad de Chile, en abril de 1956. Era el primer curso que funcionaba en el bello y recién inaugurado edificio de Los Aromos con Máximo Jeria, que le fuera arrebatado a nuestra Escuela por la dictadura. Tuvo como profesores a Mario Planet; a Mauricio Amster, Leopoldo Castedo y Abelardo Clariana (insignes refugiados españoles llegados en el Winnipeg), Aníbal Pinto, Raúl Aicardi, Claudio Naranjo, la legendaria Lenka Franulic , Premio Nacional de Periodismo. Tal vez estos nombres no digan nada a los jóvenes de hoy, pero en la década del 60 eran figuras relevantes y muy activas del periodismo y la vida intelectual chilena. Los alum- nos no eran menos destacados: dos de sus compañeros recibieron años más tarde el Premio Nacional de Periodismo, Raquel Correa y Abraham Santibáñez. También Toño Freire, pionero de la naciente TV; Erica Vexler, famosa entrevistadora, y la propia Lidia, que llegó a ser subdirectora de la Revista Ecran. La década del 60 fue fructífera para esta joven mujer, rubia, de ojos claros, siempre serena, de mente rápida, laboriosa, responsable y nada de tímida. Católica y muy cercana a la Democracia Cristiana. Trabajó en el periódico “La Voz”, del Arzobispado de Santiago, en el Instituto Fílmico de la Universidad Católica, fue profesora de Cine de nuestra Escuela de Periodismo. Trabajó en la revista Ecran, de la Editorial Zigzag, la única publicación especializada en cine en el país. Visitó Hollywood y asistió a los Festivales de Cine de Cannes y de Berlín. Entrevistó a grandes estrellas de la pantalla. Conoció muchos países y personas porque fue en los años 60 que ganó la beca Fullbright para cursar un posgrado en la famosa Es- cuela de Periodismo de la Universidad de Columbia. Ese tiempo El golpe de Estado del 73, encontró a Lidia casada, con dos hijos, militando en la Izquierda Cristiana y trabajando en Quimantú, en el área de Documentación, que además producía investigación de hechos relevantes que se publicaban como libros. Lidia fue exone- rada, como lo fueron la mayoría de los trabajadores de la empresa., pero además su nombre fue puesto en una lista negra de periodis- tas vetados en los medios, por haber firmado junto a Ciro Bustos un libro sobre el fascismo editado en el centro de documentación. Los años siguientes Lidia trabaja en comunicación rural, en el Ins- tituto Chileno de Educación Cooperativa (ICECOOP). Allí apren- dió ese concepto fundamental del cooperativismo: una persona, Ingreso a Periodismo Luchadora por la libertad de expresión La joven redactora de Ecran que entrevistó a Jack Lemmon y Gregory Peck
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