La palabra maldita y otros escritos urgentes

84 viví juntas la hambruna y la avidez de libros. Por esto mismo, yo vine a tener de adulta las fábulas que se oyen a los siete años, y hasta la vejez dura y perdura en mí el gusto del cuento pueril y del pin- tarrajeado de imágenes, y me los leo con la avidez de todos aquellos que llegaron tarde a sentarse a la mesa y por eso comen y beben desaforadamente. Aquellos eran otros tiempos y en las quijadas de la cordillera el único libro era el arrugado y verti- cal de trescientas y tantas montañas, abuelas ceñu- das y que daban consejas trágicas. Para esta edición tomamos como referencia Obra reunida. Gabriela Mistral , de Ediciones Biblioteca Nacional. En el caso de «La pobre ceiba» y «La pobre libertad», que no aparecen en dicha reco- pilación, consultamos Escritos políticos , edición al cuidado de Jaime Quezada para Fondo de Cultura Económica (2024).

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