La palabra maldita y otros escritos urgentes
38 alzarla y más pesada para dejarla caer. Se le oye el resuello fatigoso y dan ganas de enderezarle el viento para que ayude sus pulmones. El señor Sacasa decepcionó a muchos que esperaban en él. Sandino endereza, hasta ahora, los entusias- mos que el otro dejó caer.
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