La palabra maldita y otros escritos urgentes

28 en su porción europea, parece hallarse enferma y a trechos llagada. Brazos abiertos para merecer la inmigración, para poblar en vez de diezmar, para alimentar a manos llenas y construir las moradas del pobre hombre criollo, tan digno como cualquier euro- peo de poseer realmente la tierra suya y de crear sobre ella la dicha. Agradeceremos a los presentes los frutos sanos que salgan de esta reunión, la cual es en todo caso racional e importante. Yo tengo fe en la índole apo- lítica de vuestros trabajos. Todo su éxito depende de que se obre con las puertas de par en par a fin de que los acuerdos del congreso convenzan como una empresa que busca esclarecer las vistas, orde- nar la desorientación y salvarnos la paz. Lo único que importa aquí es pensar con pre- cisión y jugar limpio. Seamos unos buenos crio- llos que tienen piedad hacia la suerte de su propia carne, y no comprometen a la generación que los sigue, y cuyos destinos están jugándose a estas horas. Nosotros debemos resolver sobre un nego- cio tan grave como la guerra, en el cual se decidirá

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