La palabra maldita y otros escritos urgentes

15 L a p a l a b r a m a l d i ta Después de la carnicería de 1914, la palabra «paz» saltaba de las bocas con un gozo casi eufórico: se había ido del aire el olor más nauseabundo que se conozca: el de la sangre, sea ella de vacuno, sea de insecto o sea la llamada «noble sangre del hombre». La humanidad es una gran amnésica y ya olvidó esto, aunque los muertos cubran hectáreas en el sobrehaz de la desgraciada Europa, la que ha dado casi todo y va en camino, si no de renegar, de com- prometer cuanto dio. No se trabaja y crea sino en la paz; es una ver- dad de Perogrullo, pero que se desvanece apenas la tierra pardea de uniformes y hiede a quema- dos infernales. Cuatro cartas llegaron este mes diciendo casi lo mismo. * Escrito en México, noviembre de 1950. Repertorio americano (Costa Rica), enero 1951.

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