Un puñado de almendras
99 El primer sueño: una boca hambrienta del otro lado y una máquina de huemules que saltaban del ritmo al desvelo Luego la señal de un objeto brillante enterrado en la arena y así las nubes el viento sur o el baile de ballenas justo ayer Es momento me dije Desde nuestra cautiva inmolada mi brújula no decide La colgué como soga al cuello Tomé mi punta de obsidiana y partí rumbo al mantra de ofensiva con una cosquilla en el costado con un bostezo cae el sol
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