Un puñado de almendras
92 Abrumadas por imágenes que se extendían a visiones de la ocupación decidimos nadar la tarde hasta corales que resisten al huracán del tiempo Aguantamos la respiración mirándonos cada tanto bajo el prisma de las aguas ceñidas en huiros que ramifican sus tallos Nos montamos una y otra vez a olas arrestadas al fin confiadas en que cada sonrisa [será una despedida de archipiélagos tristes que desconocen su propia soledad
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