Un puñado de almendras
88 Sí me quedé en tu boca cuando comenzó el temblor y entre espesuras del monte un par de luces palpitantes sobre la floresta En ese instante el día entero se transformó composición de meteoritos y centellas vadeando nubes De lejos escuchamos un estallido azotes de viento truenos culebras rugieron anunciando la tormenta ¿ Recuerdas ? Abandoné mi mano en tu espalda y te abracé a la espera de lo que llaman destino
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