Un puñado de almendras

70 Agradable sólo por soledad y las estrellas que te gusta nombrar entre dientes de metales espesos y vino. Tantos huérfanos se te caen de los brazos perdieron el camino de vuelta. Y toda su sangre todas sus tierras una que otra bala sucede ahora. Un disparo es cosa poca. Dame tus puentes tus caletas entre ríos, entre fango. Los niños también caen muertos no sólo la madre.

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