Un puñado de almendras
64 Soy lo que no construiste en un sueño de niñez El niño que es mi padre corre por el verde mohoso del cerro. Acarrea bueyes tras un espejo amarra troncos con la pericia salvaje del nudo. Prepara la carreta hacia su último viaje. —A un costado, un camión de madera somos periferia somos representa la capital— La raíz en vez de un corazón volcánico sesgado por el abandono de la madre es un trauma que no responde. El niño que es mi padre dice: Hasta nunca, esferas de fuego.
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