Un puñado de almendras
211 A nosotros, el tiempo nos devora nos hace competir sin siquiera tener otro brote No sé mido el tiempo y la paciencia en mi cabello, por ejemplo. He estado a punto de cortarlo, pero luego he esperado. Mi cabello es una enredadera enmarañada cuyo único voto es la calma Admiro la sencillez y el silencio a quienes dicen con poco y a quienes teniendo lo mínimo construyen un hogar Amo a las personas lentas y su lenguaje contra la celeridad Yo misma he traicionado esa lengua por otras me he dejado mecer en arroyos pero vuelvo siempre al primer brote de suculenta a la raíz calma en la tierra al sol tibio de su pendiente
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