Un puñado de almendras
176 Mi costado salvaje era oler sus blusas el suave sudor que alojaba la ropa usada: mezcla dulce jazmín azucena y al final las notas de su olor Nunca le he revelado ese pequeño regocijo ¿Qué animal indagaba en su ropa a escondidas? ¿Qué cuerpo amasa la gata en su trance? Pero hoy para oler a ella escarbo en mi propio aroma la suave transpiración aparece detrás de la verbena del perfume detrás del desodorante de té verde y pepino como la gata que amasa y sueña la leche en su lengua busco en mi sudor el rastro de mi madre
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